Este domingo, el Banco de Pagos Internacionales (BIS), conocido como el banco central de los bancos centrales, hizo una advertencia importante en su Informe Económico Anual. La entidad subrayó que el incremento desmedido en la inversión en inteligencia artificial (IA) está creando vulnerabilidades financieras que podrían impactar severamente tanto en los mercados como en la economía global en su conjunto.
El director general del BIS, Pablo Hernández de Cos, enfatizó que el mensaje era de “urgencia” y exhortó a los responsables de la política económica a actuar pronto, antes de que cualquier cambio en la tendencia se traduzca en ajustes dolorosos. Aunque el gasto en tecnologías de alta gama ha impulsado el crecimiento económico en el último año, la advertencia sobre el riesgo acumulado no puede ser ignorada.
La escala del gasto en inteligencia artificial
La magnitud de las inversiones también ha sido un foco de preocupación. Se estima que las cinco mayores «hyperscalers», empresas tecnológicas que compiten por desarrollar la infraestructura necesaria para la IA, invertirán más de 1 billón de dólares entre 2025 y 2026. Este nivel de gasto supera no solo los beneficios de estas empresas, sino también su flujo de caja libre, lo que ha llevado a algunas de ellas a asumir deudas significativas para mantener el ritmo competitivo.
El BIS argumenta que la percepción de que solo unos pocos actores dominarán el mercado está alimentando esta voracidad de inversión, llevando a las empresas a financiar proyectos cuyos retornos siguen siendo altamente inciertos.
Lecciones del pasado
El informe del BIS no es solo una proyección, sino también una llamada a reflexionar sobre el pasado. Al revisar ejemplos históricos, como la fiebre de los canales en la década de 1830 y la electrificación de los años 1920, se observa que cada uno de estos períodos comenzó con un avance tecnológico significativo, atrayendo más capital del que los retornos comerciales podían justificar. Eventualmente, estos episodios culminaron en reversiones drásticas que llevaron a recesiones económicas globales.
Uno de los riesgos que acentúa la situación actual es la existencia de unas cotizaciones bursátiles elevadas y una financiación opaca. El BIS destaca el fenómeno de la «financiación circular», donde los grandes fabricantes de chips y las empresas de nube invierten en laboratorios de IA que dependen de ellos para adquirir chips y capacidad de computación. Esto hace que el capital fluya de regreso a los inversores originales en forma de ingresos, pero a costa de una solidez financiera real comprometida.
La dependencia de canales no bancarios para financiar esta carrera hacia la innovación implica que una desaceleración en el sector de la IA podría resultar en un colapso más abrupto que el que se podría esperar de una crisis bancaria tradicional. De acuerdo con Zhang Tao, representante del BIS para Asia y el Pacífico, esto tiene implicaciones significativas para la estabilidad financiera global.
Costos ocultos en el despliegue de la IA
A medida que la inversión en IA crece, también surgen preocupaciones sobre el verdadero costo de su implementación. Investigaciones del Wall Street Journal indican que las grandes tecnológicas pueden estar ocultan los costos de sus centros de datos, asumiendo que los equipos costosos seguirán siendo útiles por más tiempo del que realmente lo serán. Este enfoque les permite diluir los costos a lo largo de varios años, disminuyendo así la depreciación que cargarían contra sus beneficios, lo que podría dar una imagen más saludable de su situación financiera de lo que realmente es.
Sin embargo, los chips especializados que forman la columna vertebral de estas instalaciones corren el riesgo de volverse obsoletos mucho antes de lo que estos plazos proyectados sugieren, creando una desventaja entre los beneficios reportados y la verdadera salud económica de las empresas.
El economista de la Universidad de Columbia, Stijn Van Nieuwerburgh, estima que la implementación de IA podría costar aproximadamente 8 billones de dólares en los próximos seis años, financiados en parte a través de acuerdos que no se contabilizan en los balances. Ahora, algunos analistas advierten sobre una posible tercera ola de inflación, impulsada por el despliegue de la IA y las decisiones de producción de los fabricantes de chips.
Esta escasez se ha manifestado en el aumento de precios de productos electrónicos de consumo. Apple, por ejemplo, recientemente incrementó los precios de sus MacBook y iPads, citando un «aumento extraordinario de la demanda de memoria y almacenamiento». Este aumento en los precios ha impactado en las acciones de la compañía, que cayeron cerca de un seis por ciento en un solo día, una de sus peores jornadas en más de un año.
Reflexiones finales sobre el futuro de la inteligencia artificial
A medida que el gasto en inteligencia artificial sigue en aumento, el llamado del BIS pone de manifiesto la necesidad de una evaluación cuidadosa y proactiva por parte de los responsables políticos y económicos. La experiencia histórica enseña que el optimismo desmedido acompañado de inyecciones de capital sin la debida prudencia puede resultar en consecuencias devastadoras para la economía global. La comunidad empresarial deberá encontrar un equilibrio entre la necesidad de innovar y la responsabilidad de manejar cuidadosamente los recursos financieros para evitar una crisis potencial.