A finales de 2022, muchos analistas habían anticipado que Argentina tendría la oportunidad de acceder nuevamente al mercado internacional de deuda, bajo legislación extranjera. Sin embargo, hasta la fecha, este anhelo no se ha concretado. A pesar de las tres ventanas de oportunidad que se presentaron desde entonces, las condiciones del mercado han impedido un retorno exitoso a la emisión de bonos. Este fenómeno puede estar relacionado con la compresión del rendimiento de los bonos, que parece atravesar un límite crítico.
Expectativas tras las elecciones y el estancamiento en las emisiones
Tras las elecciones legislativas de octubre, se esperaba que Argentina pudiera emitir bonos en el marco de la ley de Nueva York en algún momento del primer semestre de 2023. Así lo indicó un informe de la consultora 1816, que advirtió sobre el contexto complicado en que se movió el país. Las tres oportunidades observadas en el horizonte de emisiones de deuda demuestran no solo el interés del mercado, sino también los obstáculos que enfrenta el país.
En enero y febrero se vislumbró una posibilidad de emisión; sin embargo, la escalada del conflicto bélico con Irán deterioró el panorama económico internacional. Posteriormente, en abril, una mejora temporal en la compresión de la deuda soberana se presentó gracias a una tregua en Medio Oriente. Esta mejoría fue opacada por la anuncio de una operación de deuda respaldada por organismos internacionales que cometió el error de enfriar el optimismo del mercado.
Una nueva ventana se presentó hace poco cuando la agencia Fitch elevó la calificación de la deuda soberana argentina. No obstante, esta mejora se vio eclipsada por un incremento en la tasa libre de riesgo. Actualmente, el rendimiento de los Treasuries a 10 años ronda el 4.6%, mientras que el de 30 años se encuentra en niveles máximos desde 2006. Según la consultora 1816, esta situación ha llevado a que, al acercarse a una Tasa Nominal Anual (TNA) de casi el 9%, el perfil de riesgo y retorno de los bonos argentinos se torne asimétrico y poco atractivo.
Argentina en contraste con sus vecinos de la región
A medida que las tasas de interés en Estados Unidos aumentan, el panorama financiero se torna más complejo, creando un entorno demandante para los activos de riesgo. Según informes de la firma Delphos, el aumento en las tasas en el segmento largo de Estados Unidos sugiere una posibilidad de inflación global más alta, lo que ha llevado a que los precios de las materias primas se mantengan firmes o en alza. Esto, a su vez, ha beneficiado parcialmente a América Latina, que se caracteriza por ser una región exportadora de materias primas.
No obstante, Argentina ha mostrado una respuesta más intensa frente al ajuste en las políticas monetarias de los Estados Unidos. En comparación con otros países de la región, el país ha experimentado un movimiento más agresivo, lo que puede interpretarse como un mayor nivel de beta. A pesar de esta reprimenda, algunos economistas sostienen que existe espacio para una mayor compresión en la deuda, esperando que se pueda llegar a niveles más sostenidos.
Del riesgo país al rumbo futuro
Emilio Botto, Jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, analiza que la mejora crediticia del país a nivel B- ha encontrado resistencia a la hora de perforar los 500 puntos básicos en el riesgo país. Según sus observaciones, futuro inmediato dependerá menos de las calificaciones crediticias y más de factores estructurales.
Botto también indica las necesidades que debe cumplir la deuda soberana local para continuar con la compresión de rendimientos. Entre ellas se mencionan:
- **Continuidad en el programa económico**.
- **Desaceleración de la inflación**.
- **Recuperación de los niveles de actividad**.
- Percepción de **menor riesgo político** a futuro.
La expectativa es que el mercado comience a valorar las líneas intrínsecas del programa económico; es decir, que estas sean sostenibles más allá de un período electoral.
A medida que el entorno económico global evoluciona y el riesgo percibido/básico continúa fluctuando, el futuro de la deuda argentina dependerá de un conjunto de variables que van más allá de las calificaciones crediticias. La continuidad y la estabilidad en el ámbito económico local son aspectos cruciales para recuperar la confianza de los inversores y abrir nuevamente las puertas del mercado de deuda. Este fenómeno no solo impactará en la economía interna, sino que resonará en la percepción global del riesgo asociado a la nación.