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Gobierno busca destrabar obra eléctrica de US$ 800 millones con RIGI para atraer inversores

por Economía Simple

El Gobierno argentino ha anunciado el lanzamiento de la licitación pública nacional e internacional para el proyecto AMBA I, una iniciativa clave en el ámbito de la transmisión eléctrica que se prevé tenga un costo aproximado de 800 millones de dólares. Esta obra tiene como objetivo incrementar la capacidad de abastecimiento de la región metropolitana en 2,000 megawatts, lo cual es fundamental para hacer frente a la creciente demanda energética.

Detalles del proyecto AMBA I

El ambicioso plan contempla la construcción de 270 kilómetros de nuevas líneas de transporte eléctrico, abarcando tensiones de 500, 220 y 132 kV. Además, se incluirá la instalación de una nueva estación transformadora en Plomer, provincia de Buenos Aires, así como sistemas de compensación y diversas obras para garantizar la conexión con las distribuidoras locales. El trazado principal conectará las plantas de Atucha II, Plomer y Ezeiza, fortaleciendo la infraestructura eléctrica de la región.

Incentivos para la inversión privada

Para atraer el interés del sector privado, el adjudicatario tendrá la opción de acogerse al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Además, el proyecto contará con el respaldo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el cual está en proceso de estructuración. Dicho respaldo es esencial para reducir los riesgos financieros asociados al emprendimiento.

La Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) realizará un aporte inicial no reembolsable de aproximadamente 100 millones de dólares. Este financiamiento se desglosará en un 50% en efectivo y el resto en especie, principalmente en forma de transformadores. Esta inyección de capital es crucial para mitigar los altos costos financieros que implica la ejecución de un proyecto de esta magnitud.

Recuperación de la inversión a través de tarifas

El modelo de negocio propuesto prevé que el concesionario recupere su inversión a través del costo de la energía que Cammesa traslada a las tarifas. Los usuarios del Área Metropolitana de Buenos Aires y de la provincia de Buenos Aires soportarán la mayor parte de esta carga, mientras que una pequeña proporción será repercutida a los usuarios del resto del país. Este esquema no solo facilitará el repago, sino que también fortalecerá la confiabilidad del Sistema Argentino de Interconexión (SADI).

El repago de la inversión será progresivo, lo que significa que el adjudicatario comenzará a recibir ingresos a medida que complete diferentes etapas del proyecto. Según fuentes de la Secretaría de Energía, este enfoque minimizará el impacto en las tarifas, evitando que el costo total se traslade de una sola vez a los usuarios finales.

Concesión de obra pública y su gestión

El proyecto AMBA I se ejecutará mediante una concesión de obra pública, una estrategia del Gobierno que busca transferir la responsabilidad de construcción, operación y mantenimiento de las nuevas instalaciones al sector privado. Este será un primer paso dentro de un nuevo marco regulatorio destinado a la ampliación de la red de transporte eléctrico en el país.

El portavoz presidencial, Andrés Ravier, ha destacado que la participación inicial de Cammesa es fundamental para mantener un costo financiero accesible. De no contar con este soporte, el adjudicatario tendría que depender completamente de financiamiento privado, lo que podría incrementar considerablemente los precios para los consumidores finales.

Crecimiento de la demanda y la necesidad de expansión

La iniciativa responde a un contexto en el que la demanda residencial ha crecido un 20% en la última década, en contraste con un incremento de solo 8% en la extensión de las líneas de transporte de alta tensión en el mismo periodo. Este desequilibrio ha generado cuellos de botella en la red eléctrica argentina, dificultando la incorporación de nuevas capacidades.

El AMBA reúne aproximadamente el 40% de la demanda eléctrica nacional, lo cual lo convierte en un punto crítico para evitar cortes de luz, especialmente durante el verano, cuando la necesidad de energía alcanza su máximo histórico.

Etapas de construcción y plazos

La construcción de AMBA I se dividirá en dos etapas con un plazo máximo de ejecución de 52 meses. Esto permitirá que las instalaciones sean habilitadas y que el concesionario comience a recibir ingresos antes de que el proyecto se complete en su totalidad. Las ofertas económicas y la adjudicación correspondiente se espera que se realicen a principios de 2027, con la firma del contrato de concesión poco después.

Este proyecto forma parte de un ambicioso Plan Nacional de Obras de Ampliación de la red de Transporte Eléctrico, que incluye 16 iniciativas urgentes y demanda una inversión superior a 6,600 millones de dólares, junto con la incorporación de 5,610 kilómetros de líneas de 500 kV en distintas regiones del país.

La implementación de AMBA I no solo será crucial para mejorar la infraestructura eléctrica, sino que también se espera que actúe como un catalizador para la inversión en el sector energía, un elemento clave para el desarrollo sostenible y la estabilidad económica de Argentina.

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