En el ámbito de la navegación comercial en Argentina, las tensiones entre el Gobierno y la Marina Mercante se intensifican nuevamente. El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, busca implementar medidas que reavivan una agenda de apertura en la navegación marítima y fluvial, así como un cambio en el régimen de practicaje. Estas acciones provocan la preocupación de diversos actores del sector marítimo, que advierten sobre un posible debilitamiento de la industria nacional.
El régimen de practicaje y su importancia
El practicaje es un servicio esencial en la navegación, donde un experto, conocido como práctico, proporciona asesoramiento al capitán de un buque para facilitar la entrada y salida a puerto, asegurando tanto la seguridad en la navegación como la protección del medio ambiente. Este servicio, regulado por la Prefectura Naval, es crucial para mantener estándares de seguridad en las operaciones marítimas.
Sin embargo, la propuesta de Sturzenegger busca permitir que las navieras locales cambien de bandera, registrando sus buques en otros países. Esto implicaría que su régimen jurídico, laboral e impositivo quedarían fuera de la jurisdicción nacional. Además, el proyecto también contempla abrir el cabotaje marítimo a navieras extranjeras, lo que podría impactar negativamente en la competitividad de las empresas locales.
Reacciones de la industria marítima
La potencial afectación de la bandera nacional y, por lo tanto, de la seguridad nacional ha sido un tema recurrente en este debate. Muchos argumentan que las potencias del mundo son celosas de su flota mercante, y abrir las puertas a la extranjerización podría provocar riesgos significativos.
Avances y resistencia en la regulación marítima
Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, se han presentado diversas iniciativas para desregular la actividad marítima, fluvial y pesquera en Argentina, muchas de las cuales encontraron resistencia política y social. Uno de los primeros y más significativos debates ocurrió durante la discusión de la Ley Bases, donde se plantearon cambios en el régimen de explotación pesquera que permitirían una mayor participación de embarcaciones extranjeras.
- Provincias afectadas: Gobernadores de Chubut, Río Negro y Santa Cruz, junto con cámaras empresariales y sindicatos, lograron eliminar un capítulo que proponía modificaciones al régimen pesquero.
- DNU 340/25: En 2025, el Gobierno propuso modificaciones al régimen de cabotaje que permitían el transporte de cargas entre puertos por embarcaciones nacionales y extranjeras.
La resistencia ha continuado, y el reciente proyecto de decreto por parte del ministro Sturzenegger, que buscaba eliminar el régimen de practicaje, fue desactivado a última hora. Esto muestra la complejidad del escenario político y regulatorio actual.
Nuevas propuestas y tensiones
El ministro Sturzenegger vuelve a la carga con un nuevo proyecto de ley que busca desregular aún más el ámbito naval. Inicialmente, estaba previsto que este proyecto ingresara a la Cámara de Diputados en junio, pero las tensiones políticas han obstaculizado este proceso. La Liga Naval Argentina ha expresado su preocupación frente a la apertura del cabotaje a buques extranjeros, al considerar que esto podría poner a las empresas locales en una situación de competencia desigual.
En este contexto, Sturzenegger también se ha visto forzado a abstenerse de recortar funciones a la Armada Argentina debido a las presiones del Ministro de Defensa, Carlos Presti. Desde la Liga Naval, advierten que la desregulación del cabotaje podría llevar a una importación de servicios y a la salida de divisas, un fenómeno que muchos países con litoral marítimo consideran perjudicial.
Alternativas propuestas por el sector
Como respuesta a las iniciativas del Gobierno, la Federación Marítima ha propuesto un «Segundo Registro Temporal». Este esquema buscaría mantener el pabellón argentino, otorgando al mismo tiempo beneficios fiscales y laborales que mejorarían la competitividad de la flota nacional frente a sus competidores regionales.
De acuerdo con los impulsores, esta medida preservaría empleos argentinos y promovería inversiones locales, salvaguardando capacidades logísticas consideradas estratégicas. Asimismo, se argumenta que existen mecanismos legales actualmente que permiten la autorización temporal para embarcaciones extranjeras en caso de falta de buques nacionales, que se han utilizado con éxito en años recientes.
Perspectivas internacionales y geopolíticas
Las proyecciones sobre el futuro del cabotaje en Argentina también plantean interrogantes en términos de seguridad logística y estratégica. Con un mercado interno quizás no atractivo para las grandes navieras, algunos expertos sugieren que podría haber un interés limitado en operar en las rutas marítimas locales, lo que dejaría a Argentina vulnerable.
El diálogo entre funcionarios y representantes del sector continúa, con el foco en la necesidad de encontrar un equilibrio que favorezca el desarrollo de la Marina Mercante argentina sin comprometer la seguridad y la soberanía. Mientras tanto, el país sigue navegando en un mar de incertidumbres económicas y operativas.