La detección de inconsistencias en el pago del impuesto a las Ganancias ha generado una intensa actividad entre los trabajadores argentinos. Recientemente, la Administración Federal de Ingresos Públicos (ARCA) ha comenzado a intimar a empleados que han inflado deducciones en sus declaraciones, con algunos casos que alcanzan montos de hasta $400 millones. Este escenario ha desencadenado una ola de consultas, ya que miles de contribuyentes buscan entender las implicaciones de estas notificaciones y cómo deben actuar.
Contexto de las intimaciones
La fiscalización electrónica implementada por ARCA ha intensificado la revisión de datos, cruzando información para detectar posibles discrepancias. Este endurecimiento de los controles no es casual; responde a un pedido del Fondo Monetario Internacional que busca ampliar la base de recaudación de Ganancias y armonizar las deducciones permitidas. Como resultado, los empleados están recibiendo comunicaciones en sus domicilios fiscales electrónicos alertando sobre irregularidades en sus deducciones.
Entre los motivos más comunes que han llevado a estas notificaciones destacan el uso inadecuado de categorías o la imputación de montos erróneos en deducciones sin límites establecidos, tales como gastos en ropa de trabajo y vehículos. A partir de enero, comenzaron a llegar estas intimaciones, y un gran número de empleados ya ha devuelto los montos adeudados, aunque aún quedan aproximadamente 23,000 casos pendientes de resolución entre los 800,000 trabajadores que tributan por este impuesto.
Responsabilidad de empleados y empleadores
El régimen de Ganancias de cuarta categoría, regulado por la resolución general ARCA 4003 y sus modificaciones, delega en el empleador la obligación de calcular y retener el tributo correspondiente. Esto implica que el empleador actúa como agente de retención, utilizando la información que el empleado proporciona en el sistema SIRADIG. Sin embargo, la normativa claramente señala que la responsabilidad principal recae sobre el trabajador, ya que él es el que declara las deducciones y es responsable de la veracidad de estas.
Expertos en temas fiscales sugieren que la falta de control por parte del empleador podría deberse a que muchos no revisan prácticamente las deducciones, asumiendo que la correcta declaración por parte del empleado es suficiente. Este vacío de responsabilidad ha llevado a situaciones complicadas para ambos lados en caso de discrepancias.
Recomendaciones ante inconsistencias
Si un empleado recibe una notificación de ARCA, es crucial que no la ignore. Las opciones comienzan por aceptar el ajuste propuesto o defender las deducciones declaradas. El empleado puede optar por «allanarse», que significa aceptar la discrepancia, o presentar pruebas que respalden sus deducciones. Esto debe hacerse dentro de 15 días hábiles administrativos tras recibir la notificación.
Si se opta por el allanamiento, se acepta el ajuste y se procede al pago correspondiente. En caso contrario, se deben aportar los documentos necesarios y explicar por qué no se está de acuerdo con la decisión del fisco. Los expertos insisten en que tanto el trabajador como el empleador tienen un papel activo en este proceso para evitar complicaciones futuras.
Opciones de pago
Existen diferentes métodos que los empleados pueden considerar para regularizar su situación fiscal. Dos de las opciones más destacadas son:
- Opción 1: Generar un Volante Electrónico de Pago (VEP) y abonar inmediatamente la diferencia de impuestos, sin requerir la presentación de una declaración jurada. Este método se utiliza comúnmente si el contribuyente admite la discrepancia y desea cancelar el monto al instante.
- Opción 2: Presentar una declaración jurada por el régimen general o simplificado de Ganancias para aprovechar beneficios fiscales y determinar el impuesto correcto.
Si el empleado opta por la segunda opción, se le recomienda reducir anticipos del impuesto si se genera un saldo a favor para el próximo año. Aquí, la complejidad de la declaración hace esencial el apoyo de un contador.
Plan de pagos ante deudas
En caso de que el trabajador no pueda cancelar la deuda en un único pago, existe la posibilidad de solicitar un plan de facilidades a través del servicio «Mis Facilidades». Este programa permite a los contribuyentes cumplir con sus obligaciones tributarias de forma escalonada. Las condiciones varían según el perfil de cumplimiento del solicitante, y las pequeñas empresas, así como entidades sin fines de lucro, pueden acceder a condiciones más favorables.
El plazo para solicitar este plan de facilidades es desde el 1 de junio hasta el 30 de noviembre de 2026, lo que brinda una ventana importante para quienes enfrentan cargas fiscales altas y necesitan alivio financiero.
Prevención de fiscalizaciones
La mejor estrategia para evitar complicaciones con el fisco es la regularización voluntaria. Hacerlo antes de que ARCA inicie una fiscalización permite acceder a sanciones reducidas y disminuir el riesgo de una determinación de oficio. Las multas por omisión pueden ser severas, oscilando entre el 100% y el 200% del gravamen omitido, mientras que la defraudación podría enfrentar sanciones mucho más elevadas.
En caso de incumplimientos que se traduzcan en auditorías, es fundamental actuar rápidamente para corregir errores y presentar la documentación requerida. Con la normativa vigente, el plazo de regularización se debe completar antes del vencimiento de la declaración jurada de Ganancias correspondiente al periodo fiscal 2025, que es el 27 de julio.
Inconsistencias sin notificación
Finalmente, es importante destacar que no recibir una notificación no implica que se esté libre de inconsistencias. ARCA puede iniciar verificaciones en cualquier momento dentro del plazo de prescripción, que varía entre cinco y diez años, dependiendo de si se han presentado declaraciones juradas.
A medida que el proceso de fiscalización avanza, es vital que los empleados mantengan una correcta organización de sus documentos y deducciones, y se asesoren adecuadamente para evitar caer en problemas con la administración tributaria.