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La soja se vende: productores evitan fijar precios anticipadamente

por Economía Simple

El avance de la comercialización de soja para la campaña 2025/26 presenta un escenario inusualmente lento en términos de fijación de precios. Según un reporte de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), solo el 21% de la producción estimada ha cerrado precios, un registro que marca el mínimo histórico desde que se comenzaron a recopilar estadísticas comparables en la década de 1990. Este fenómeno se refleja en el comportamiento tanto de la oferta como de la demanda en el mercado, generando desafíos significativos para los productores y la industria.

Datos de producción y comercialización

De acuerdo con la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, la industria y la exportación han adquirido un total de 18,1 millones de toneladas de soja. No obstante, de esta cantidad, apenas 10,4 millones tienen precios firmes, mientras que 7,6 millones permanecen a fijar. Esta situación significa que el volumen con precio cerrado representa solo el 21% de la producción proyectada para la campaña, una cifra que carece de precedentes desde el inicio de la serie histórica en 1994/95.

Factores que impactan la oferta

Aunque las ventas de soja han comenzado a acelerarse en las últimas semanas con el avance de la cosecha, la fijación de precios parece no haber acompañado esta tendencia. Un análisis de la BCR destaca que, si bien los precios de la soja en dólares son un 18% superiores a los valores de hace un año, este aumento se reduce al 8,5% si se ajusta por inflación en pesos. Además, los precios actuales se encuentran por debajo del promedio histórico, lo que desmotiva a los productores a cerrar precios.

A esto se suma que muchos productores han conseguido cubrir sus necesidades financieras a través de la venta de otros cultivos. Maíz, trigo, cebada y girasol están mostrando un ritmo elevado de comercialización en esta campaña, contribuyendo a que los productores no sientan la urgencia de vender soja a precios no atractivos.

  • Trigo: En 2023, a principios de junio, se reportó un volumen de ventas superior al actual.
  • Maíz: Solo la campaña 2022 mostró un nivel más alto de volumen comercializado.
  • Cebada y girasol: Están alcanzando máximos históricos en compras.

Retos en la demanda de soja

Desde el lado de la demanda, la originación de soja en el mercado interno también enfrenta complicaciones. Hasta el miércoles, la Pizarra Rosario se encontraba en 326,7 dólares por tonelada, mientras que el FAS teórico, que representa la capacidad de pago de la industria exportadora, alcanzaba 321 dólares por tonelada. Esto indica que la principal fuente de demanda de soja en Argentina opera actualmente con márgenes negativos, lo que impide mejoras en los precios a corto plazo.

La pérdida de capacidad de pago está vinculada a la significativa caída en los precios internacionales de la harina de soja, que constituye el principal producto de exportación del complejo industrial argentino. El 28 de mayo, la harina cotizaba a 365 dólares por tonelada, pero en cuestión de días sufrió una baja cercana al 10%, cayendo a 327 dólares por tonelada, el precio más bajo registrado desde octubre de 2025.

Importación de soja y mercados regionales

Dada la situación, muchas fábricas han optado por importar soja para mantener sus niveles de producción. Entre enero y mayo de 2026, se registraron compras externas que alcanzaron las 3,8 millones de toneladas, el segundo volumen más elevado en los últimos diez años, solo superado por el récord del 2023. Este incremento en las importaciones ha sido facilitado por la cosecha excepcional obtenida en Paraguay durante la actual campaña, consolidando al país vecino como un proveedor clave para la industria aceitera argentina.

Un panorama inédito para el mercado

Con precios que no terminan de captar el interés de los productores y una industria que se enfrenta a una disminución en su capacidad de pago, el mercado está experimentando una situación sin precedentes. Por primera vez en más de tres décadas, una proporción tan baja de la cosecha llega a esta altura del año sin precios definidos. Esta dinámica genera inquietud entre los productores, que deben evaluar si continúan aguardando mejores condiciones de mercado o si optan por cerrar precios con la esperanza de que las condiciones mejoren en el futuro.

Es evidente que tanto los productores como la industria deben adaptarse a este nuevo contexto, que podría reformar la forma en que se lleva a cabo la comercialización de soja en Argentina. Los próximos meses fueron claves para observar cómo se desarrollan las tendencias en precios y volumen, y cómo estos afectarán tanto la economía local como el comercio internacional.

El desafío está servido, y los involucrados en la industria agroalimentaria deben encontrar soluciones y estrategias que les permitan navegar las turbulentas aguas del mercado actual.

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