La reciente actualización normativa en Argentina, que afecta a los límites de contaminantes en los alimentos, fue oficializada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). La iniciativa, anunciada mediante la Resolución Conjunta 4/2026, busca incorporar regulaciones del Mercosur al Código Alimentario Argentino (CAA), con el objetivo de actualizar y armonizar las normativas de seguridad alimentaria en el país.
Normativa del Mercosur y su impacto en el Código Alimentario Argentino
El proceso de incorporación de la normativa del Mercosur al CAA se da en el contexto de la necesidad de mantener las regulaciones alimentarias de Argentina a la par con las avanzadas estándares internacionales. A través de la incorporación de la Resolución 18/21 del Grupo Mercado Común (GMC), se busca modernizar las directrices que regulan la presencia de contaminantes inorgánicos en los alimentos.
Esta medida representa un importante avance en materia de salud pública, ya que establece límites claros y específicos para los contaminantes, especialmente para el arsénico en productos alimenticios. Este elemento, presente de forma natural en algunos suelos y aguas, puede resultar perjudicial para la salud si se consume en cantidades elevadas.
Nuevos límites para el arsénico en el arroz
La normativa establece que los límites máximos de arsénico quedan estipulados de la siguiente manera:
- 0,35 miligramos por kilogramo para el arroz descascarado.
- 0,20 miligramos por kilogramo para el arroz pulido.
Estos límites son parte de un esfuerzo más amplio por parte del Gobierno argentino de actualizar no solo la regulación del arsénico, sino también otros contaminantes como plomo, cadmio, mercurio, cobre, entre otros, en el contexto del reglamento técnico armonizado de Mercosur.
Actualización de contaminantes metálicos en alimentos
La nueva resolución también implica la sustitución del artículo 156 del CAA, que regula la presencia tolerada de diversos metales en los alimentos. Con ello se establecen límites en consonancia con las normativas del Mercosur, lo que permite que los productos argentinos tengan una mayor aceptación en los mercados regionales e internacionales. Este movimiento busca facilitar la libre circulación de bienes a través de la armonización de las regulaciones.
Un paso hacia la modernización de la seguridad alimentaria
El Gobierno argentino ha señalado que la actualización de estas normas es fundamental para «mantener actualizadas las normas del Código Alimentario Argentino adecuándose a los adelantos técnicos producidos en cada materia». Este tipo de adaptaciones no solo mejora la seguridad alimentaria, sino que también contribuye a fortalecer la confianza del consumidor en los productos nacionales.
La norma entrará en vigor un día después de su publicación en el Boletín Oficial, aunque se otorgará un plazo de 18 meses a los sectores afectados para que se adecuen a los nuevos requisitos técnicos. Este tiempo se considera necesario para que las empresas y productores realicen las adaptaciones pertinentes sin afectar la cadena de suministros.
La colaboración de organismos reguladores
La intervención de la Comisión Nacional de Alimentos (CONAL) y el consejo asesor correspondiente fue clave en el proceso de adecuación normativa. Sus dictámenes y recomendaciones han aportado un enfoque técnico que refuerza la efectividad de la implementación de estas nuevas regulaciones.
Paralelamente, se ha emitido otra resolución que actualiza las normativas sobre materiales y envases en contacto con alimentos, lo que también refleja el compromiso del Gobierno por integrar estándares modernos aplicables al sector alimentario. Esta resolución incorpora varias disposiciones del Mercosur relacionadas con la producción de envases plásticos y otros materiales que tienen contacto directo con los alimentos.
Objetivos de la iniciativa: más allá de la regulación
La incorporación de estas normativas no solo apunta a adecuar la legislación local a los avances técnicos, sino que también tiene un impacto significativo en la salud pública. Con límites más estrictos y adaptaciones continuas, se espera mejorar la seguridad de los alimentos que se distribuyen en el país y reducir significativamente los riesgos asociados al consumo de productos contaminados.
La capacitación del sector agroindustrial y la difusión de información sobre la nueva normativa también son pasos importantes para asegurar que todos los actores de la cadena de producción estén debidamente informados y puedan cumplir con los nuevos estándares.
La implementación efectiva de estas regulaciones fortalecerá el posicionamiento de los productos argentinos en el mercado internacional y fomentará una competitividad saludable que beneficiará a todos los consumidores.
Para más información sobre las últimas actualizaciones en regulaciones alimentarias, se puede consultar la página del Mercosur. Las reformas en el ámbito alimentario, sin duda, generan expectativas positivas sobre el futuro de la seguridad alimentaria en Argentina y su lugar en la región.