Los hogares de Argentina han llegado a finales de 2025 en una situación financiera crítica, con una deuda acumulada que alcanza un desalentador 140% de sus ingresos mensuales. Este fenómeno ha sido analizado en un reciente informe elaborado por la consultora EcoGo, basado en datos oficiales del Banco Central hasta noviembre. Esta situación plantea desafíos significativos tanto para las familias como para el sistema financiero en su conjunto, evidenciando un aumento en el uso de financieras alternativas y billeteras virtuales.
La creciente dependencia de las billeteras virtuales
El análisis de EcoGo revela que la proporción de deuda que los hogares mantienen con billeteras virtuales y entidades financieras no bancarias se ha disparado. Hasta noviembre, los saldos con este tipo de financiamiento representaban el 33% del salario mensual promedio de las familias, cifra que se considera la más alta registrada en años. Esta dependencia ha generado preocupaciones sobre la viabilidad económica de muchas familias, que a menudo utilizan estos instrumentos de crédito alternativos para cubrir necesidades básicas.
El alarmante crecimiento de la mora en pagos
Uno de los datos más reveladores del informe es el aumento del 21,4% en los atrasos de pago de préstamos informales, lo que significa que más de uno de cada cinco pesos que se debía estaba en situación de riesgo. Esta cifra ha triplicado la tasa del año anterior, que se situaba en el 7,4%. El desglose de estos datos muestra que:
- 6,3% enfrenta un riesgo medio (deuda entre 3 y 6 meses en atraso).
- 8,5% tiene un riesgo alto (6 meses a un año de atraso).
- 6,4% son considerados irrecuperables (más de un año sin pago).
Los préstamos en el sistema no bancario, que ascendían a 12,6 billones de pesos, están sufriendo un impacto significativo, con $2,7 billones en problemas de recuperación y $810.000 millones considerados irrecuperables.
Las causas del deterioro en el perfil de crédito
El incremento de la morosidad ha sido infligido por varias causas, especialmente la subida de las tasas de interés en un contexto económico incierto, marcado por la fluctuación del tipo de cambio y el interés de los ahorradores por refugiarse en dólares. Este entorno ha llevado a un aumento en la demanda de créditos por parte de personas y empresas. Sin embargo, una vez superada la incertidumbre electoral, el costo del crédito comenzó a disminuir, lo que podría dar un respiro temporal a las familias.
Comparativa entre fuentes de financiamiento
Al analizar la deuda total de los hogares, se puede observar una clara diferenciación en las proporciones de deuda según la fuente de financiamiento. La deuda con bancos tradicionales alcanzó el 106% del salario familiar, un indicador preocupante que refuerza la idea de que el sistema bancario enfrenta un aumento similar en su carga de morosidad. Esto refleja cómo la creciente presión financiera obliga a las familias a recurrir a múltiples fuentes de crédito para subsistir.
La perspectiva del sistema financiero
Marina Dal Poggeto, directora de EcoGo, expone que muchas personas con acceso a tarjetas de crédito no logran cumplir con sus obligaciones mensuales y terminan utilizando opciones de crédito menos formales. Según sus declaraciones, aunque los niveles de morosidad son altos, actualmente no existe un riesgo sistémico, ya que las cuotas se han “licuado” anteriormente debido a la inflación, algo que ya no ocurre en el presente. Esto subraya la presión que sienten las familias y la necesidad de un manejo financiero prudente.
Datos preocupantes del Banco Central
Recientemente, el Banco Central (BCRA) ha reportado que la irregularidad en los créditos ha continuado aumentando. Para los préstamos a hogares, la mora ha escalado al 8,8% en noviembre. Entre los préstamos personales, la irregularidad de pago alcanzó un 11%, un nivel sin precedentes desde que se comenzó a registrar esta información en 2010. Además, la mora en tarjetas de crédito es ahora del 8,4%, lo que representa un aumento seis veces mayor en comparación con el año anterior.
Conclusión
La situación actual de la deuda familiar en Argentina señala un grave desafío, donde la dependencia de alternativas de financiamiento se traduce en una carga cada vez más pesada para los hogares. Mientras el sistema financiero enfrenta una creciente morosidad, el panorama económico exige atención y soluciones innovadoras que permitan abordar estos problemas de manera inmediata. La respuesta de las autoridades y de las personas afectadas será crucial en los próximos meses para mitigar las consecuencias de esta crisis financiera.