La industria textil atraviesa una crisis sin precedentes, reflejada en la drástica caída de la utilización de su capacidad instalada. En noviembre de 2025, este índice alcanzó un preocupante 29,2%, marcando un descenso notable respecto al 48,2% registrado en el mismo mes del año anterior. Esta situación revela una contracción severa en la producción de productos textiles, afectando no solo a las fábricas, sino también a miles de trabajadores en el sector.
Caída en la capacidad instalada del sector industrial
Según el informe del Centro de Estudios para la Producción (CEPEC), durante noviembre de 2025 la utilización de la capacidad instalada a nivel nacional se posicionó en el 57,7%. Este dato muestra una disminución significativa en relación al 62,3% de noviembre del año anterior y se convierte en el nivel más bajo desde marzo de 2025. La baja de 3,3 puntos porcentuales respecto a octubre, donde se alcanzó un 61,0%, refleja un frenazo en la producción industrial, influenciada tanto por una demanda débil como por dificultades para mantener altos niveles de actividad hacia el cierre del año.
Desempeño dispar entre sectores
El análisis sectorial es desalentador. Mientras algunos segmentos como la refinación del petróleo y las industrias metálicas básicas mantienen tasas de utilización superiores al promedio nacional, otros, especialmente aquellos ligados al consumo interno, se encuentran en condiciones críticas. Por ejemplo:
- Refinación del petróleo: **86,5%**
- Industrias metálicas básicas: **73,3%**
- Papel y cartón: **71,2%**
- Productos alimenticios y bebidas: **64,2%**
- Sustancias y productos químicos: **57,8%**
Por el contrario, sectores como la industria automotriz y el textil sufrieron retrocesos alarmantes. La producción automotriz se sitúa en solo 46,3%, mientras que el sector textil se encuentra afectado por un notable descenso en su capacidad operativa.
Impacto devastador en la industria textil
La situación en la industria textil es crítica. Durante noviembre, la fabricación de tecidos y la producción de hilados de algodón se desplomaron un 43,9% y 37,1% respectivamente, en comparación con el mismo mes del año anterior. Este descenso no se debe únicamente a la menor demanda interna, sino también a la competencia desleal de importaciones, especialmente de plataformas chinas como Shein y Temu, que han inundado el mercado local.
Desempleo y cierres de fábricas
La Fundación Protejer en su último informe ha señalado que la producción del sector textil ha caído un alarmante 40% este año en comparación con 2023. A este triste panorama se suma el hecho de que, en el rubro de Prendas de Vestir, la producción se redujo en un 7,7% interanual; peor aún, la caída fue del 12,1% respecto al año anterior.
El impacto de esta crisis ya se siente con fuerza: recientemente, la planta Hilados SA en Tucumán suspendió toda su producción, poniendo en riesgo el futuro laboral de sus 130 trabajadores. Según reportes, la fábrica estará cerrada hasta el 28 de febrero debido a la debilidad de la demanda. Esta empresa, que se dedicaba a la producción de tejidos para una variedad de productos, ha dejado solo una pequeña dotación de personal para tareas de mantenimiento.
Perspectivas y desafíos futuros
El panorama es sombrío y plantea interrogantes sobre el futuro del sector. Las autoridades y expertos advierten que si la situación no mejora, se pueden esperar más despidos y cierres de fábricas. Esta crisis no solo amenaza la sostenibilidad de las empresas textiles, sino también la estabilidad económica de miles de familias.
Las empresas deben adaptarse a un mercado en constante cambio, donde la innovación y la eficiencia son clave para sobrevivir. Además, el sector requiere un apoyo significativo, tanto a nivel político como regulatorio, para enfrentar la dura competencia internacional y fomentar la producción local.
Conclusiones intermedias
La industria textil se enfrenta a un período de incertidumbre marcado por cifras alarmantes y un contexto económico desafiante. Si bien algunos sectores muestran resiliencia, la crisis de la industria textil requiere atención inmediata para evitar una catástrofe económica mayor. La coordinación entre el gobierno, los industriales y los trabajadores es fundamental para implementar estrategias que permitan rescatar y revitalizar este sector esencial de la economía.