La producción manufacturera en Argentina enfrenta uno de los períodos más críticos de su historia reciente. A pesar de que en lo que va del año se ha registrado un crecimiento acumulado del 3,1% en comparación con el mismo periodo de 2024, la industria continúa padeciendo las consecuencias de un considerable retroceso que se tradujo en una caída del 9,5% el año pasado, la mayor en dos décadas. A medida que avanzan los meses, la situación parece no mejorar, ya que en octubre el sector manufacturero cedió un 2,9% en comparación con el mismo mes del año anterior, lo que plantea serias interrogantes sobre su viabilidad futura.
El declive histórico de la manufactura
Desde 1970, el sector manufacturero ha experimentado una transformación drástica. Según datos del Instituto Fundar, la manufactura pasó de representar cerca del 30% del producto bruto interno (PBI) a rondar solo el 18% en la actualidad. La elevada volatilidad macroeconómica que ha caracterizado a Argentina en las últimas décadas ha resultado ser un obstáculo significativo para el crecimiento general de la economía y, en particular, ha tenido un impacto severo en la industria.
Fundar subraya que esta volatilidad ha llevado a una inversión empresarial insuficiente, impidiendo la modernización de las plantas. Sin estas mejoras, es difícil mantener la competitividad, lo que contribuye al deterioro de la industria. A pesar de la pérdida de relevancia, la manufactura sigue siendo crucial, generando alrededor de 2,5 millones de puestos de trabajo, lo que representa el 10,9% del empleo total en el país.
Valor agregado y salarios en la industria
En un análisis más detallado, Fundar señala que, de entre 14 sectores productivos, la industria manufacturera ocupa el cuarto lugar en términos de valor agregado por trabajador, superada solo por minería, petróleo, y servicios financieros y de energía. Además, en 2024, los salarios de los trabajadores formales del sector industrial fueron 17% superiores al promedio de los salarios en el sector privado en general. Sin embargo, estas cifras esconden desigualdades significativas entre diferentes industrias.
Por ejemplo, mientras que los sectores de refinación de petróleo y la industria química gozan de remuneraciones que duplican el promedio, la industria maderera y la textil presentan salarios un 30% inferiores a la media. Esta disparidad refuerza la necesidad urgente de políticas que fomenten la equidad y el crecimiento en todas las áreas de la manufactura.
Impacto de las importaciones
Otro factor que contribuye a la difícil situación del sector es el aumento vertiginoso de las importaciones, especialmente provenientes de China. Según Jorge Vasconcelos, investigador en el Instituto de Estudios de la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), las importaciones de origen chino han crecido un 60% interanual. Vasconcelos sostiene que 2025 será un año bisagra para la industria, donde el perfil del mercado podría verse significativamente alterado por la mayor presencia de productos importados.
El investigador advierte que, aunque es crucial abrirse al comercio internacional, también es necesario conseguir una sincronización adecuada de varias políticas, como la eliminación de impuestos y la modernización de la legislación laboral. “Argentina necesita reconvertirse para ser más productiva y competitiva”, indica Vasconcelos, resaltando la falta de un régimen cambiario monetario estable que ayude a determinar el tipo de cambio de equilibrio.
Desafíos específicos para la industria metalúrgica
Elio del Re, presidente de ADIMRA (Asociación de Industriales Metalúrgicos), ha comentado que la industria metalúrgica se ha visto obligada a ajustar su estructura ante un panorama complejo. Según él, muchas empresas enfrentan la difícil competencia de países que cuentan con estrategias de política industrial robustas, como subsidios a la exportación, lo cual pone a los productores locales en una situación desventajosa.
Del Re menciona que para 2026 las perspectivas no son optimistas, aunque hay ciertos sectores que comienzan a mostrar señales de recuperación. Por ejemplo, se proyecta que la fabricación de agroquímicos crezca un 10,5%; sin embargo, esto no compensará la baja del 14,8% sufrida en 2024.
Expectativas a mediano y largo plazo
La consultora Abeceb pronostica que la producción de electrónica de consumo incrementará un 8% tras haber experimentado un aumento del 32% este año, aunque en el pasado sufrió una disminución del 36,5% en 2024. Asimismo, se estima que la producción automotriz experimentará un incremento del 5,7%.
Natacha Izquierdo, directora de Operaciones de Abeceb, advierte que el proceso de reconversión sectorial aún está en curso y que la agenda de reformas, tanto fiscales como laborales, tendrá un impacto gradual. Se espera que los efectos más visibles de estas reformas se materialicen en el mediano plazo, lo que genera un ambiente de incertidumbre sobre el futuro de la industria manufacturera en el país.
En resumen, a pesar de los desafíos significativos que enfrenta el sector manufacturero argentino, hay indicadores que sugieren la posibilidad de una futura recuperación en ciertos rubros. Sin embargo, el tiempo y la implementación de políticas adecuadas serán determinantes para lograr un cambio sostenible y positivo en la industria.