En el contexto actual de la agricultura argentina, la reciente cosecha de trigo está generando tanto expectativas como preocupaciones. Con proyecciones que indican un récord de 25,5 millones de toneladas, los productores enfrentan una caída significativa en los precios, lo que ha comenzado a dibujar un panorama complejo en el sector cerealero.
Caída de precios en el mercado del trigo
Durante los últimos días, las cifras han mostrado una tendencia alarmante. En la pizarra de Rosario, el precio del trigo cerró en $232.600 la tonelada, lo que, al tipo de cambio actual de $1.444 por dólar, se traduce en aproximadamente US$ 161 la tonelada. Esta cifra representa una disminución notable respecto a valores de la semana anterior, que se encontraban entre US$ 175 y US$ 180 la tonelada.
Matías Contardi, analista de la Bolsa de Comercio de Rosario, destaca que «si tomamos el tipo de cambio oficial, hoy el precio del trigo está al nivel de diciembre de 2019». Esta situación ha posicionado a Argentina como uno de los exportadores más competitivos en el mercado global, dado que «Argentina es hoy el origen más barato para el trigo a nivel internacional».
Factores detrás de la baja de precios
Existen varias razones que explican esta caída abrupta en los precios:
- Gran oferta local: La histórica cosecha en curso ha inundado el mercado, generando un exceso de oferta.
- Mercado internacional sobre ofertado: La competencia de otros países productores ha hecho que el trigo argentino resulte menos atractivo.
- Baja calidad proteica: Una merma en la calidad de los granos ha llevado a que los compradores apliquen descuentos.
Javier Buján, presidente de Kimei Cereales, subraya que la calidad proteica del trigo se ha visto afectada. En lugar de los 10% requeridos por los compradores internacionales, el trigo argentino presenta niveles en torno a 8 o 9%, lo que implica penalizaciones en el precio. Según Buján, “va a ser todo un tema cómo vamos a abastecer a Brasil por el tema calidad”, dado que este país representa entre el 35% y 40% de las exportaciones argentinas de trigo.
Problemas de fertilización y su impacto en la calidad del grano
Buján explica que una de las causas de la baja calidad se debe a la fertilización inadecuada. “Gran parte de la urea que se aplicó durante la siembra fue lavada por las lluvias, lo que impidió alcanzar niveles óptimos”. Esta situación resalta la necesidad de adaptar las prácticas agrícolas a las condiciones climáticas específicas.
Fernando Rivara, presidente de la Federación de Acopiadores, también apunta hacia una falta de previsión en la fertilización. «Nadie calculaba fertilizar para tener los rindes que estamos teniendo. Cuando se fertiliza, se busca un rendimiento promedio, pero esta vez los rendimientos han sido dobles”, precisa. Esto ha llevado, lamentablemente, a una disminución en los porcentajes de proteína y gluten, afectando tanto las exportaciones como la calidad de la harina producida en el país.
Tendencias en la cosecha de trigo
De acuerdo con la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BdeC), hasta la fecha se ha cosechado el 30% del área implantada, resultando en aproximadamente 8 millones de toneladas hasta ahora. Aún restan por cosechar 17,5 millones de toneladas en regiones con tradición triguera.
Rivara opina que la tendencia de baja calidad podría extenderse geográficamente. «No creo que el ingreso de las cosechadoras en el campo más al sur produzca mejor trigo. La calidad baja será una tendencia en todas partes, a menos que algunas zonas tengan un rendimiento estándar».
Esto abre la puerta a la posibilidad de que los precios continúen cayendo. Rivara indica: “No sé si hemos visto el piso de los valores. Es probable que tengamos un escalón más abajo en diciembre y que luego repuntemos en enero”.
Desafíos en el mercado de exportación
Enrique Erize, analista del mercado y presidente de la consultora Nóvitas, reflexiona que la “super cosecha” podría no ser tan positiva. “No podemos tener 24 millones de toneladas, no conviene. Este volumen, con 7 millones de consumo interno y 5 millones exportados a Brasil, deja un excedente exportable de 12 millones de toneladas para otras regiones”. Sin embargo, competir con países como Rusia y Ucrania, que cuentan con ventajas comparativas, representa un reto significativo.
Los expertos coinciden en que la situación actual exige un ajuste en las expectativas del sector. La agricultura argentina, aunque rica en recursos y potencial, se enfrenta a un mercado global complejo, donde la calidad del producto y la competitividad son cruciales para garantizar el éxito en la exportación de trigo.