Tras varios intentos fallidos para evitar la cesación de pagos, la centenaria bodega Norton ha tomado la difícil decisión de declararse en concurso preventivo de acreedores. Esta situación ha generado una gran preocupación en el sector vitivinícola, ya que se teme un efecto dominó que podría afectar a otras bodegas en un año donde la supervivencia ha sido particularmente complicada.
Desafíos del sector vitivinícola
La industria vitivinícola enfrenta retos significativos que han minado su competitividad. Entre ellos, destacan:
- Pérdida de competitividad debido a la disminución del consumo.
- Aumento de costos de producción e impuestos.
- La influencia del dólar atrasado, que afecta directamente los precios de exportación.
Estos factores han llevado a una situación crítica para muchas bodegas, que luchan por mantener su estabilidad en un mercado cada vez más desafiante. En este contexto, el caso de la bodega Norton cobra especial relevancia.
Historia y conflictos internos
Fundada hace 130 años en Mendoza, la bodega Norton ha sido un pilar de la viticultura argentina. Sin embargo, los problemas internos de administración y las disputas entre los herederos han contribuido a su situación actual. La salida de Michael Halstrick, representante de la familia Swarovski, en diciembre de 2023, marcó un punto de inflexión negativo para la empresa.
La multimillonaria familia austríaca adquirió Norton en 1989, pero la reciente tensión entre Michael y su media hermana, Diana Lange, ha generado un clima de incertidumbre. Michael, conocido por su habilidad para atraer clientes en el sector, fue reemplazado por su sobrino Joaquín Fernández de Córdova Hohenlohe Langes-Swarovski. Este cambio ha sido especialmente significativo, ya que Michael había construido una red de contactos crucial que ha desaparecido tras su salida.
La situación financiera de Norton
La bodega ha revelado que su desequilibrio financiero asciende a 1.442 millones de pesos en cheques rechazados, un indicador alarmante de su situación económica. Este estado crítico llevó a la directiva a solicitar el concurso preventivo, con la intención de asegurar tanto los puestos de trabajo como la continuidad de sus operaciones. Tomás Lange, el nuevo CEO, comunicó la decisión a empleados y proveedores.
En un comunicado oficial, la empresa afirmó: «Bodega Norton solicitó ante la Justicia mendocina la formación de su Concurso Preventivo de Acreedores. Esta decisión se tomó para asegurar los puestos de trabajo y la continuidad de la operación». Esta transparencia en la comunicación es un intento por parte de la empresa de mantener la confianza de sus colaboradores y del público.
El contexto del mercado vitivinícola
Las condiciones del mercado no son favorables. Según un informe del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), las ventas de vino en el mercado interno han caído un 3,5% en el acumulado del año hasta agosto en comparación con 2024. Además, el consumo per cápita ha disminuido un 18% en agosto, en parte debido a cambios en los hábitos de consumo y un menor poder adquisitivo de los ciudadanos argentinos.
Este entorno desfavorable ha llevado a múltiples bodegas a considerar la venta de sus activos para evitar una crisis mayor. Una de las transacciones más recientes involucra a la bodega Atamisque, que cambió de manos cuando el empresario belga John Du Monceau, radicado en Francia, vendió su participación mayoritaria a un grupo liderado por el exministro de Turismo Matías Lammens.
El futuro de Bodega Norton
La bodega ha enfatizado su compromiso con la comunidad vitivinícola y sus colaboradores, asegurando que continuarán trabajando con el mismo espíritu de esfuerzo y excelencia que les ha caracterizado a lo largo de su historia. Sin embargo, el camino hacia la recuperación será complejo y dependerá de diversos factores.
La búsqueda por alternativas y soluciones a su situación financiera está en curso, pero los desafíos continúan. Según expertos en el sector, la clave estará en cómo logren adaptarse a las nuevas realidades del mercado y en la capacidad de sus nuevos líderes para restaurar la confianza tanto de consumidores como de inversores.
En un clima de incertidumbre, el caso de Bodega Norton destaca como un ejemplo de las tensiones que están afectando a la industria vitivinícola argentina. Con la esperanza de que la gestión adecuada y un entorno económico más favorable ayuden a revertir la situación, la comunidad vitivinícola permanece atenta al desenlace de este emblemático negocio.