La situación económica en Argentina ha tomado un giro inesperado en los últimos meses, reflejando una tendencia poco común en el ámbito financiero. Lo que comenzó como un flujo elevado de dólares y el crecimiento de ciertos sectores exportadores ha dado lugar a un fenómeno notable: actualmente, las empresas argentinas tienen más créditos en dólares que en pesos. Este fenómeno, con escasos precedentes en la historia reciente del país, merece un análisis a fondo para comprender sus implicaciones.
Un fenómeno poco habitual en el sistema financiero argentino
La última información proporcionada por la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia revela que los dos stocks de créditos a empresas, tanto en dólares como en pesos, rondan los 33 billones de pesos. Sorprendentemente, en el último mes, el monto prestado en moneda extranjera ha superado al correspondiente en pesos. Desde la perspectiva histórica, este fenómeno solo se había producido en 2019, aunque en ese caso fue provocado principalmente por la devaluación del peso, una circunstancia que dificulta las comparaciones justas entre ambas monedas.
Causas de la dualidad en los créditos
Las particularidades de esta situación pueden atribuirse a dos razones claves. Por un lado, los exportadores y sus proveedores, que operan principalmente en sectores como el agro, la minería y la energía, son quienes buscan financiamiento en dólares. Por otro lado, las empresas que producen para el mercado interno son las que recurren a los créditos en pesos. Matías Rajnerman, economista del Banco Provincia, sintetiza esta distinción al señalar que esta dualidad provoca una situación en la que unos actores económicos disfrutan de un financiamiento abundante y asequible, mientras que otros enfrentan un acceso escaso y a un costo elevado.
Tendencias en el crédito
La evolución del crédito en ambas monedas también revela tendencias interesantes. En lo que va del año, el crédito en dólares ha registrado un crecimiento del 8,3% en términos reales, mientras que en pesos ha disminuido un 4,7%. Rajnerman apunta que «el crédito en dólares sustituye al crédito en pesos, no lo complementa», lo que resalta una reconfiguración en la dinámica de financiamiento en el país.
Un punto crítico viene dado por la persistencia de tasas de interés elevadas en el crédito en pesos. El Banco Central de la República Argentina (BCRA) había proyectado que esto cambiaría en 2026, pero el plan de dejar circular los pesos emitidos por la compra de dólares no ha dado los resultados esperados. Por lo general, el ministerio de Economía tiende a «absorber» pesos mediante licitaciones de deuda, lo cual genera una escasez que eleva el costo financiero del dinero local.
Los ciclos crediticios en dólares y pesos
Desde el Banco Central se ha señalado que, en este contexto, se están llevando a cabo dos ciclos crediticios que no coinciden. Vladimir Werning, vicepresidente de la entidad, ha destacado que el ciclo crediticio en dólares «ya está en plena expansión». En contraste, ha afirmado que el ciclo de expansión del crédito en pesos se encuentra próximo a comenzar, pues la morosidad parece haber tocado su pico.
Werning también vaticina que esta nueva etapa será más selectiva, saludable y sostenible, lo cual podría beneficiar a una variedad de sectores que aún enfrentan limitaciones en el acceso al crédito.
El panorama del crédito en pesos
Otras consultoras, como Analytica, corroboran las dificultades para retomar el ritmo del crédito en pesos. A pesar de que la cantidad de pesos «transaccionales» creció en mayo por primera vez en seis meses, esto no se ha traducido en una disminución de tasas activas ni en una recuperación del crédito. Durante el último mes, el crédito general cayó un 0,2% mensual real, afectando a las familias con disminuciones en varios segmentos: -1,2% en créditos personales, saldos de tarjetas de crédito y créditos prendarios.
Adicionalmente, la consultora LCG ha observado que los préstamos en dólares, excluyendo las tarjetas de crédito, han experimentado un incremento del 1,8% (equivalente a USD 403 millones), aunque esta cifra muestra una desaceleración en comparación con abril, cuando se reportaron USD 1.313 millones.
Implicaciones a largo plazo
Este fenómeno de la dualidad en el financiamiento en dólares y pesos no solo pone de relieve la situación crítica del sistema financiero argentino, sino que también plantea interrogantes sobre las perspectivas económicas del país. La escasez de crédito en pesos y el aumento del financiamiento en dólares para empresas exportadoras podrían estar sentando las bases para una mayor desigualdad entre distintos sectores económicos.
Además, una dependencia creciente de los créditos en dólares puede exponer a las empresas a riesgos cambiarios, en un contexto global cada vez más volátil. Por ende, será crucial para los reguladores financieros y las empresas encontrar un equilibrio que propicie un entorno propicio para el crecimiento sostenido en todos los sectores de la economía. La atención puesta en las tasas y la accesibilidad al crédito será, sin duda, un tema central en las conversaciones económicas de los próximos meses.