La evolución del sistema monetario internacional ha llevado a reflexionar sobre la posible pérdida de dominio del dólar estadounidense en la economía global. Esta situación, que ha ganado relevancia en la última década, se ve influenciada por un aumento en la actividad económica de potencias emergentes como China y por las tensiones internacionales que han llevado a países como Rusia a buscar alternativas al sistema financiero tradicional. La complejidad de este fenómeno requiere de un análisis profundo que abarque tanto los cambios en las reservas de divisas como la relación entre política, economía y poder.
La disminución de la hegemonía del dólar
Durante los últimos años, la participación del dólar en las reservas internacionales de los bancos centrales ha mostrado una tendencia a la baja. En el año 2005, el dólar representaba el 64,9% del total de reservas globales; sin embargo, se preveía que esta cifra caería hasta un 56,7% hacia finales de 2025, según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI). Pese a esta caída, el dólar sigue dominando las transacciones a nivel global, especialmente en el comercio bilateral, como apuntó la analista internacional María Haro Sly.
La importancia del comercio y la deuda en dólares
Un aspecto crucial que mantiene la supremacía del dólar es su uso constante en el comercio internacional. Si bien el porcentaje de reservas en dólares ha disminuido, las transacciones en el comercio bilateral continúan mayormente en esta moneda. Haro Sly menciona que esta situación pone de relieve la relación de dependencia que muchos países tienen hacia el dólar, independientemente de los esfuerzos por diversificar sus reservas.
Además, el economista Federico Vaccarezza destacó la posición del dólar en elementos como las deudas soberanas, el financiamiento bancario, el mercado de capitales e incluso en el comercio de petróleo. Según Vaccarezza, en tiempos de crisis global, «el mundo se refugia en el dólar», lo que refuerza su estatus como la moneda de referencia a nivel mundial. Esto plantea interrogantes sobre la viabilidad de alternativas que puedan reemplazar al dólar en el corto plazo.
La batalla por la internacionalización del yuan
La República Popular China se ha posicionado como un actor clave en la conversación sobre la desdolarización. Haro Sly reconoce que China ha desarrollado una arquitectura financiera que le permite activar mecanismos de swaps con más de 40 países. No obstante, la participación del yuan en el comercio bilateral sigue siendo «muy minoritaria», lo que refleja las limitaciones del renminbi como una alternativa viable al dólar.
Controles y limitaciones en el sistema financiero chino
Las restricciones implementadas por el gobierno chino para controlar el sistema bancario juegan un papel determinante en la aceptación del yuan a nivel global. Sin una libertad de convertibilidad adecuada, la disponibilidad del yuan se reduce a pocas zonas, como Hong Kong. Esto dificulta la posibilidad de que incluso países con lazos estrechos, como los miembros de los BRICS, realicen transacciones en yuanes en situaciones de necesidad.
Vaccarezza explica que, aunque China es una de las economías más grandes del mundo, su sistema financiero no cumple con los estándares de transparencia requeridos por organismos internacionales. Esto acarrea importantes retos para la internacionalización del yuan, y la posibilidad de acuerdos regionales de desdolarización, aunque factibles, no son suficientes para reemplazar al dólar en todo su peso, pues muchas propuestas tienen más valor político que estructural.
Las implicancias del complejo militar-industrial
Otro factor que contribuye a la resistencia del dólar es el papel del complejo industrial-militar de Estados Unidos. Este elemento es vital para comprender por qué países como Alemania y Japón no han podido avanzar hacia una desdolarización. Bajo el «paraguas» defensivo de Estados Unidos, estos países mantienen vínculos económicos estrechos que obstaculizan un movimiento significativo hacia otras monedas.
China: un enfoque diferente
A diferencia de otras potencias, China tiene cierta autonomía en cuestiones de seguridad, lo que la coloca en una posición distinta. Aunque el país asiático enfrenta desafíos internos, la interdependencia económica entre China y otros países puede influir en la expansión de su moneda. Sin embargo, la inversión defensiva y la estructura de su economía aún limitan la capacidad de China para desplazar al dólar en el escenario global.
Finalmente, la evolución del sistema monetario y la relación entre las principales potencias revela una dinámica compleja y en constante cambio. El dólar, a pesar de las presiones externas e internas, sigue siendo el elegido para la mayoría de las transacciones, lo que plantea interrogantes sobre el futuro del comercio internacional y los sistemas de reserva. Con la política internacional en constante evolución y el surgimiento de nuevas alianzas, es evidente que el equilibrio de poder se está redefiniendo, pero el camino hacia una verdadera desdolarización será largo y difícil.