La economía argentina presenta signos claros de desaceleración, una tendencia que parece no tener un final inmediato. En un entorno marcado por la incertidumbre política y tensiones cambiarias, economistas advierten que el país podría enfrentar una nueva contracción económica en el segundo semestre de este año. Esta situación se ha visto exacerbada por la reciente derrota del oficialismo en las elecciones de la provincia de Buenos Aires, donde la diferencia fue de casi 14 puntos.
Perspectivas sombrías para el crecimiento económico
La actividad económica podría entrar en recesión por segundo año consecutivo, lo que confirma las preocupaciones que se han incrementado desde el cuarto trimestre de 2023, periodo que inició esta tendencia descendente. En ese entonces, la aceleración de la inflación bajo la gestión de Alberto Fernández propició un crujido en la economía que se intensificó en el primer trimestre de 2024, debido a la devaluación del peso y el ajuste fiscal del nuevo gobierno.
El economista José Luis Bour, jefe de FIEL (Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas), proyecta un escenario complicado para los próximos meses. Según él, “es muy probable que el tercer y cuarto trimestre arrojen una caída trimestral en términos desestacionalizados; y, por tanto, podemos terminar con una recesión”. Esta incertidumbre se mantiene hasta finales de octubre, donde la implementación de un nuevo programa económico será crucial para restaurar la confianza en los mercados.
Indicadores preocupantes en la industria y la construcción
Los datos más recientes de la economía argentina han sido alarmantes. En julio, se registró una caída del 2,3% en la industria y del 1,8% en la construcción. Estos descensos coinciden con el incremento abrupto de las tasas de interés al 40% real, una medida destinada a contener la disparada del dólar, que desde julio ha visto un aumento del 14%. La consultora LCG ha subrayado que esta dinámica negativa se agrava por un consumo que sigue sin recuperarse.
Pérdida de empleo y contracción en la actividad
Uno de los efectos más visibles de la desaceleración es la pérdida de 114.000 empleos asalariados privados desde noviembre de 2023 hasta junio de este año. Aunque Bour estima que posiblemente la industria ya esté en recesión desde marzo, aclara que la economía en general aún no ha llegado a ese punto crítico; sin embargo, la desaceleración es evidente. FIEL espera un crecimiento del 4,1% para 2025, cifra que se encuentra por debajo del 6% anticipado por el gobierno.
Definición técnica de recesión
Técnicamente, una economía se considera en recesión cuando se producen dosp trimestres consecutivos de caída desestacionalizada. El último indicador mensual de actividad, el EMAE del INDEC, mostró una disminución del 0,7% en junio, siendo esta la cuarta caída en lo que va del año. En paralelo, el índice de Orlando Ferreres reflejó una contracción del 1,0% respecto al mismo mes del año anterior.
El economista Fausto Spotorno ha manifestado que es posible que la expansión económica sea del 4,5% en 2025, aunque el escenario actual parece sombrío. Según sus estimaciones y las de otros analistas, “la economía ya está retrocediendo”, con la industria presentando caídas significativas.
Visión a futuro: el segundo semestre y sus retos
Las proyecciones son variadas, pero el índice anticipado de Equilibra ha indicado una caída del 0,3% mensual en julio. Considerando que los datos oficiales de actividad en la industria y la construcción han sido peores de lo esperado, esta consultora prevé una contracción total de la actividad del 1% para julio. De hecho, para el segundo semestre, avizoran un contexto recesivo, lo que llevó a reducir su estimación del Producto Bruto Interno de un 4,5% a un 4% para 2025.
Bour señala que “la economía llegó a un pico de actividad en febrero, después se estancó y desde junio presenta una tendencia recesiva”. Las expectativas continúan siendo inciertas, especialmente con el contexto electoral que se avecina en los próximos meses, donde el impacto de las tasas de interés elevadas y el dólar cerca de máximos históricos podrían complicar aún más la situación.
Proyecciones concretas y el impacto del nuevo gobierno
Según EcoGo, se anticipa una caída del 1,7% en el tercer trimestre sin estacionalidad, y del 0,8% en el último trimestre del año. Así, la economía podría finalizar con un crecimiento de tan solo 3,6%, cifra por debajo del promedio del 4,4% señalado en el último informe de expectativas del Banco Central. “Desde febrero no crecemos, por lo que es factible decir que estamos virtualmente en recesión”, afirma Sebastián Menescaldi, director adjunto de EcoGo.
El presidente, tras la jornada electoral, reafirmó el curso económico, mientras que el equipo de Luis Caputo ha empezado a reducir las tasas para mitigar el impacto en la actividad. Sin embargo, los expertos advierten que tras las elecciones de octubre podría haber un «reseteo» en la política económica, lo que podría o no resultar favorable. “El riesgo no se desplomará a 600 hacia fin de año”, concluye Bour, reflejando la fragilidad de la situación actual.
La economía argentina enfrenta un panorama complejo y lleno de incertidumbre que los próximos meses no ayudarán a clarificar. A medida que la situación política se desenreda, las expectativas se centran en encontrar un rumbo que permita estabilizar la actividad y mitigar la crisis.