Inicio EconomíaLa economía crece un 25% menos que el año pasado: la única verdad

La economía crece un 25% menos que el año pasado: la única verdad

por Economía Simple

El panorama económico de Argentina presenta una serie de desafíos que se acentúan a medida que la actividad empresarial continúa desacelerándose. El próximo informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que revelará la cifra de actividad correspondiente a junio, se está esperando con gran atención, ya que se anticipa un leve repunte mensual. Sin embargo, el semestre se caracterizará por una marcada desaceleración económica. De hecho, se estima que el crecimiento anual ha caído de cerca del 6% registrado en el mismo periodo del año anterior a apenas un 1,5%, lo que denota que la actividad actual crece a un cuarto de la tasa del año pasado.

Impacto en el superávit fiscal

Un informe reciente del Ministerio de Economía también ha arrojado luz sobre este difícil contexto: el superávit primario, descontando el impacto de la inflación, ha disminuido un 17,6% en el acumulado hasta julio. Este retroceso está asociado directamente a la caída de los ingresos tributarios, provocada por el descenso de la actividad económica. A medida que la economía se desacelera, el gobierno se enfrenta a un importante dilema: mantener el cumplimiento de las metas fiscales mientras se controla el gasto sin incrementar la presión tributaria.

Perspectivas del Fondo Monetario Internacional

Los ojos del Fondo Monetario Internacional (FMI) están centrados más en este aspecto que en el comportamiento del dólar. Durante una visita a Vaca Muerta, Kristalina Georgieva, directora del FMI, fue informada de que Argentina podría estar en condiciones de exportar gas hacia Alemania mientras satisface sus propias necesidades internas con la mitad de su producción petrolera. Este optimismo es matizado por la realidad de que, si la actividad económica no repunta, la meta fiscal dependerá en gran parte de un control más estricto del gasto.

De acuerdo con el economista Nadín Argañaraz, sin los ingresos extraordinarios provenientes de privatizaciones, el superávit fiscal hasta julio es un 26,6% menor al del año anterior. Esta tendencia plantea un desafío crítico para el gobierno y la sostenibilidad de las políticas fiscales en el futuro.

Dificultades en el sector productivo

Los datos de actividad de julio no ofrecen un panorama mucho más halagüeño, aunque algunos indicadores como la recaudación vinculada a la actividad han mostrado un repunte. Sin embargo, varios sectores están bajo presión. Las importaciones desde Brasil han aumentado, pero los despachos de cemento y la producción de vehículos han caído. Ese contexto de desaceleración en la industria se ve impactado por el aumento de los costos energéticos, lo que podría generar una mayor contracción en los meses venideros.

Privados y analistas pronostican un crecimiento de la actividad entre el 1,9% y el 3% para este año, lo que representa un aumento por debajo de las expectativas del gobierno. Santiago Bausili, un destacado economista, expresó su preocupación por el ritmo de crecimiento, que es considerablemente menor al deseado.

Retos para el nuevo gobierno

La situación actual exige decisiones difíciles. Luis Caputo, actual ministro de Economía, ha admitido que no hay mucho margen para recortes adicionales en el gasto público. Esta realidad aumenta las presiones sobre el nuevo gobierno liderado por Javier Milei, quien tiene como prioridades la estabilidad económica e implementar políticas que no exacerben la dolarización del mercado.

Una parte esencial de la estrategia del gobierno parece ser el enfoque en la paciencia y el control. Expertos como Ernesto Talvi han señalado la importancia de adoptar un enfoque metodológico, aprendiendo de experiencias previas en otras economías como la de Uruguay en los años 90. En este sentido, Talvi ha enfatizado la necesidad de construir un consenso político que mantenga la estabilidad y evite cambios drásticos que puedan afectar la confianza de los inversores.

Preocupaciones de los inversores

A medida que la incertidumbre política y económica persiste, los inversores han comenzado a expresar sus preocupaciones. El riesgo país ha vuelto a superar los 500 puntos, un indicador de la desconfianza existente en el mercado. Muchas empresas, especialmente en el sector energético, han comenzado a cuestionar la viabilidad de sus proyectos de largo plazo, temiendo que un cambio radical en la política económica pudiera revertir cualquier avance logrado.

Además, se ha detectado una notable falta de liquidez en el mercado. Este es un factor crítico ya que el acceso al crédito es fundamental para impulsar el crecimiento económico. Sin una reactivación del crédito, la economía podría enfrentar una situación estancada, perjudicando no solo el desarrollo industrial sino también el bienestar general de la población.

La combinación de elementos como el aumento de la mora crediticia, la presión fiscal y la incertidumbre política crean un escenario desafiante que requiere atención y estrategias efectivas para asegurar una recuperación sostenible. La próxima serie de decisiones económicas y políticas podría definir el futuro inmediato de Argentina en un contexto global cada vez más incierto.

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