El Impuesto a las Ganancias ha dejado de ser un tema exclusivo de conversación entre economistas y ha tomado protagonismo en la vida cotidiana de muchos argentinos. Se habla sobre él en cafés, reuniones familiares y encuentros de amigos, convirtiéndose en un asunto de amplio interés social. Esta transformación en la discusión se debe, en gran medida, a la inflación no reconocida oficialmente y a la falta de una actualización automática en las deducciones, lo que ha llevado a un **incremento en las retenciones fiscales para un número cada vez mayor de asalariados**.
Un impuesto cuestionado por la realidad económica
El contexto económico y político del país ha sido inestable y ha generado múltiples modificaciones en la forma en que se aplica el Impuesto a las Ganancias. Esto ha dado lugar a una sensación de incertidumbre, descrita por algunos expertos como una **»lotería impositiva»**, donde las mismas cifras de ingresos a veces están sujetas al impuesto y otras veces no.
Un análisis del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) que comparó la situación impositiva de 2019 y el presente, **reveló que la carga tributaria del impuesto ha disminuido**. Esta conclusión se basó en el estudio de cuatro diferentes niveles de ingresos: 1) $2.058.400, 2) $4.448.640, 3) $6.573.600, y 4) $9.428.800, todos con el Sueldo Anual Complementario (SAC) proporcional incluido.
De acuerdo a sus datos, en el primer caso no hubo carga impositiva en ninguno de los dos periodos analizados. En los niveles superiores, aunque la carga ha disminuido, la reducción varía, siendo de **3.37, 5.34 y 5.89 puntos porcentuales**, respectivamente.
La necesidad de una reforma tributaria
A pesar de esta aparente mejora, especialistas del área tributaria han señalado que es crucial implementar una reforma integral del sistema tributario para que el impuesto sea realmente progresivo. En la actualidad, el diseño del sistema provoca que solo **el 8.2% de los asalariados registrados** pague este impuesto, lo que ha creado la percepción de que el mismo es más oneroso de lo que realmente es.
Este fenómeno se debe a un diseño particular del sistema, que combina un alto mínimo no imponible con deducciones personalizadas que no reflejan la real capacidad contributiva de los trabajadores. Alberto Mastandrea, socio de BDO Argentina, resalta que un trabajador argentino soporta **el 33% de su costo laboral**, lo que lo equipara a la media de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) de **35.1%**. Sin embargo, países como Alemania y Bélgica superan ampliamente estos números con cargas de **49.3%** y **52.5%**, respectivamente.
Percepción social vs. realidad
- Diseño del sistema tributario: Un alto mínimo no imponible con deducciones personalizadas crea una percepción errada.
- Carga fiscal: La carga total que soporta un trabajador argentino promedio es del **49.2%**.
- Mayorías no tributarias: Según Mastandrea, **nueve de cada diez trabajadores registrados** quedan fuera del impuesto por las deducciones excesivas.
La propuesta de cambios incluye llevar las deducciones hacia un sistema que contemple los gastos reales en educación, salud y vivienda. Esto no solo ampliaría la base de contribuyentes, sino que también devolvería la **progresividad** al impuesto. Como Mastandrea concluye: «Un impuesto que no mira las circunstancias del contribuyente, no grava capacidad contributiva sino un número».
Un enfoque más equitativo
El tributarista Darío Rajmilovich también aboga por un sistema que permita una mayor personalización en la aplicación del impuesto. Su propuesta incluye la implementación de un esquema de **unidad contribuyente a nivel familiar**, que contemple deducciones por situaciones particulares como gastos de educación, medicamentos y donaciones. Este enfoque orientado a la equidad puede dar como resultado un sistema más justo y adaptable a las necesidades de los ciudadanos.
Rajmilovich sugiere que, en lugar de simplificar las deducciones, se implemente un sistema de **créditos de impuestos** que permita una mayor progresividad. Este mecanismo ofrecería un tratamiento equitativo, ya que beneficiaría a todos los contribuyentes independientemente de la alícuota que les corresponda.
Por último, señala que es necesario modificar la escala del impuesto para incluir alícuotas más altas para quienes ocupan cargos de alta jerarquía, con el fin de equilibrar la carga tributaria entre diferentes segmentos de la población y **fortalecer así la equidad del sistema tributario**.
El debate sobre el Impuesto a las Ganancias es fundamental para entender su estructura y dinámica en la economía argentina actual. A medida que la presión social y económica crece, la necesidad de una reforma que lo haga más equitativo y progresivo se hace cada vez más urgente. La clave radica en ajustar el enfoque para centrar la atención en las circunstancias individuales del contribuyente y garantizar que todos aporten a la construcción de un país más justo.