Inicio Negocios y empresasDe viajero modesto a donante millonario: la increíble historia de un hombre que donó 188 millones de dólares

De viajero modesto a donante millonario: la increíble historia de un hombre que donó 188 millones de dólares

por Economía Simple

En un mundo donde las apariencias a menudo engañan, la historia de Jack MacDonald se erige como un fascinante recordatorio de que las primeras impresiones pueden ser engañosas. A lo largo de su vida, MacDonald vivió con una modestia asombrosa, evitando cualquier tipo de lujo y llevando una existencia que podría considerarse casi anónima. Sin embargo, su legado y patrimonio, que se mantuvieron en secreto hasta después de su fallecimiento, revelan una faceta sorprendente de este intrigante personaje.

La vida de Jack MacDonald

Jack MacDonald nació el 5 de mayo de 1915 en Prince Rupert, Columbia Británica, Canadá. A la edad de 3 años, su familia se trasladó a Seattle, donde pasó la mayor parte de su vida. Tras completar sus estudios en la Universidad de Washington, se graduó como abogado. Su carrera abarcó más de 30 años, durante los cuales se destacó en el ejercicio del derecho.

Después de servir en el Pacífico Sur durante la Segunda Guerra Mundial, MacDonald regresó a Seattle y estableció su reputación como un abogado riguroso y comprometido. En 1971, se casó con Mary Katherine Moore, una viuda con dos hijos adultos, y juntos realizaron numerosos viajes por el mundo, visitando lugares emblemáticos en África y Europa. Sin embargo, su vida cambió drásticamente luego de la muerte de su esposa en 1999. MacDonald continuó viviendo en una residencia para jubilados, donde permaneció viudo hasta su deceso en septiembre de 2013, a la edad de 98 años.

Un hombre de extremos contrastes

A lo largo de su vida, Jack MacDonald fue conocido como una persona de extrema austeridad. Utilizaba transporte público, vestía ropa bastante usada y aprovechaba cupones para limitar sus gastos. Para quienes lo conocían, era simplemente un hombre humilde que, de alguna manera, pasaba desapercibido en su comunidad.

Nadie se imaginaba que ese hombre austero escondía una enorme fortuna.

La fortuna oculta de MacDonald

La historia detrás de su fortuna comenzó a desenredarse tras su muerte. Solo un círculo reducido de familiares y asesores conocía la realidad económica de MacDonald. Aparte de su carrera como abogado, provenía de una familia que había fundado la MacDonald Meat Company en 1933, un negocio dedicado al abastecimiento de carnes y mariscos que creció exponencialmente con el tiempo. Una parte importante de su herencia fue invertida en el mercado bursátil.

MacDonald tenía una pasión notable por las inversiones, pasaba horas leyendo revistas financieras como Forbes y The Wall Street Journal, y visitaba a su corredor de bolsa con regularidad. Su enfoque autodidacta le permitió tomar decisiones informadas sobre dónde invertir, lo que eventualmente le permitió amasar un patrimonio que, al momento de su fallecimiento, estaba valorado en aproximadamente 188 millones de dólares.

No solo escondía una fortuna, también tenía un costado sumamente solidario.

No solo escondía una fortuna, también tenía un costado sumamente solidario.

Compromiso filantrópico sorprendente

A pesar de su estilo de vida austero, MacDonald mostró un fuerte compromiso con causas benéficas. A lo largo de su vida, realizó varias donaciones anónimas, incluida una contribución superior a 150.000 dólares para el desarrollo comunitario en Elora, Canadá, donde ayudó a construir una pista de hielo y remodelar el ayuntamiento. En agradecimiento, la localidad honró su nombre al denominar una plaza en su honor.

Además, su legado solidario fue evidente en sus aportes monetarios al Instituto de Investigación Infantil de Seattle, donde donó 536.000 dólares durante su vida. Frecuentemente visitaba el hospital para interactuar con los jóvenes pacientes, reflejando una preocupación genuina por el bienestar ajeno.

Al momento de su muerte, el testamento de MacDonald reveló un legado que superó las expectativas. Decidió destinar su fortuna a tres instituciones, distribuyendo el 40% al Instituto de Investigación Infantil de Seattle, 30% a la Facultad de Derecho de la Universidad de Washington y el resto al Ejército de Salvación. Este acta testamentaria generó un impacto significativo, con el hospital recibiendo cerca de 75 millones de dólares y cada una de las otras instituciones aproximadamente 56,3 millones de dólares, marcando un hito en la historia de la universidad como la donación más significativa hasta la fecha.

El hospital, en reconocimiento a su valiosa contribución, nombró uno de sus edificios como Instituto de Investigación Infantil Jack R. MacDonald, asegurando que su memoria perdure en las vidas que sus donaciones ayudarán a transformar. La historia de Jack MacDonald no solo pone de manifiesto la riqueza que a menudo se oculta tras una fachada sencilla, sino que también resalta la importancia de la generosidad y el impacto duradero de la filantropía en nuestras comunidades.

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