En una temporada que ha marcado récords históricos en los resultados corporativos de Wall Street, Nvidia se ha destacado como el modelo a seguir entre las grandes tecnológicas. Su reciente informe financiero ha puesto de manifiesto no solo un crecimiento impresionante, sino también el impacto persistente de la inteligencia artificial en la estructura del mercado. La empresa reportó ingresos de 81.615 millones de dólares, lo que representa un crecimiento del 85% en comparación con el año anterior. Esta cifra, incrementada por las ventas de su división de Data Center, que alcanzaron 75.200 millones de dólares (+92%), subraya la creciente demanda de infraestructura relacionada con inteligencia artificial, incluso en medio de restricciones geopolíticas.
Un trimestre sobresaliente para las empresas
Con cerca del 95% de las compañías que ya han comunicado sus resultados, se ha observado que un 83% ha superado las expectativas en ganancias por acción y un 81% ha hecho lo mismo en ingresos. Esto significa que la mayoría de los sectores han logrado resultados mejores de lo anticipado, con la mayoría superando los promedios históricos de sorpresas positivas. En el contexto de ganancias, los promedios de los últimos cinco y diez años son de 78% y 76%, respectivamente, mientras que en ingresos se sitúan en un 70% y 67%.
Este optimismo se refleja en proyecciones aún más alentadoras para el resto del año. Según Balanz Research, se estiman crecimientos en las ganancias del S&P 500 para 2026 que han aumentado en 9,4 puntos porcentuales desde enero, pasando de 13,5% a 22,9%, destacando el papel fundamental del sector tecnológico en este ascenso.
Un notable crecimiento de las utilidades
El atractivo crecimiento de las utilidades del S&P 500 para el primer trimestre fue de 28,4% interanual, lo que supera el 13% que se esperaba al cierre de marzo. Esto marca el mayor crecimiento desde el cuarto trimestre de 2021, con un aumento del 32% en ganancias. No obstante, este avance no es solo atribuible a las condiciones generales del mercado, sino en gran parte al desempeño de las Siete Magníficas, cuyos crecimientos se dispararon al 61%.
Interesantemente, parte del impulso se debió a ganancias no operativas, como los 37.700 millones de dólares reportados por Alphabet por la apreciación de inversiones, y los 16.800 millones de Amazon relacionados con su participación en Anthropic. Aunque estas cifras inflacionan el crecimiento, no desmienten la fortaleza operativa de estas empresas. Las ventas, por su parte, crecieron un 11,4% frente a las proyecciones de 9,9%, lo que podría representar el aumento más significativo desde el segundo trimestre de 2022.
Revisiones de expectativas en Wall Street
La robustez de esta temporada de balances no ha pasado desapercibida para los bancos de inversión, que rápidamente revisaron al alza sus expectativas. Goldman Sachs, por ejemplo, elevó su proyección para el S&P 500 a 8.000 puntos, un incremento desde los 7.600 anteriores. Este nuevo objetivo se justifica como una respuesta a lo que el equipo de Ben Snider describió como una temporada «excepcionalmente fuerte.» Asimismo, se proyecta un crecimiento interanual de 24% en ganancias por acción para 2026.
El optimismo también viene con advertencias. Analistas sugieren que la inversión en inteligencia artificial será vital para la continuación de este crecimiento, representando aproximadamente la mitad del crecimiento del EPS del índice S&P en el próximo año. Sin embargo, los riesgos relacionados con la desaceleración del crecimiento de ganancias y la incertidumbre macroeconómica son aspectos a considerar.
Factores geopolíticos y su impacto energético
El equilibrado panorama corporativo contrasta con un entorno geopolítico complicado, especialmente con el conflicto en el Medio Oriente que está afectando el mercado energético. La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ha exacerbado las preocupaciones, afectando el tránsito en el Estrecho de Ormuz, vital para el tráfico de petróleo y gas natural. Aproximadamente 20 millones de barriles diarios son transportados a través de esta crucial ruta, lo que representa el 25% del comercio marítimo de crudo a nivel global.
Este conflicto ha llevado a que la producción global se reduzca drásticamente en marzo, con una disminución de 10,1 millones de barriles diarios, y los precios del petróleo, que habían comenzado cerca de 70 dólares, alcanzaron máximos históricos de 127,9 dólares en el mes de abril antes de descender nuevamente. Actualmente, el Brent se comercia en torno a 93 dólares.
Perspectivas futuras y fuentes de riesgo
A medida que el mercado avanza hacia el segundo trimestre de 2026, las expectativas siguen siendo altas, con proyecciones de crecimiento que se mueven desde el 20,5% hasta 23,6% durante el año. Con un 48% de las empresas del S&P 500 que han emitido proyecciones de ganancias, el porcentaje negativo se ha reducido respecto a promedios históricos, dando lugar a una señal constructiva.
Sin embargo, con el entorno macroeconómico incierto, incluyendo el riesgo de que la guerra se prolongue y los precios del petróleo se mantengan elevados, el margen de error se reduce. El costo de capital podría incrementarse, afectando la rentabilidad de las inversiones futuras, lo que resulta en una incertidumbre creciente sobre la capacidad de la inteligencia artificial para sostener un crecimiento robusto a largo plazo.
En resumen, el segundo trimestre de 2026 se perfila intenso, con una cuidadosa observación de la capacidad del mercado tecnológico de cumplir las elevadas expectativas, al tiempo que se manejan los desafíos macroeconómicos y geopolíticos. Las empresas que logren adaptarse a las nuevas condiciones del entorno seguirán siendo fundamentales para definir la trayectoria de Wall Street en el año en curso.