La industria textil en Argentina se enfrenta a un escenario alarmante en el que la caída de la producción, el aumento de las importaciones y el desempleo se combinan para crear una crisis sin precedentes. Este sector, que ha sido históricamente protegido por políticas gubernamentales, está sufriendo una profunda transformación que plantea serias preguntas sobre su futuro.
Un panorama desolador para la industria textil
En los últimos meses, la situación de la industria textil ha alcanzado niveles críticos. Un informe de la Fundación Pro Tejer revela una caída interanual del 36.7% en la producción textil en noviembre de 2025. Este descenso es aún más alarmante cuando se compara con el mismo mes de 2023, mostrando un 47.6% de contracción, lo cual la convierte en la actividad con el peor desempeño entre todos los sectores industriales.
En el acumulado desde enero hasta noviembre de 2025, el sector ha visto un retroceso del 6.4% interanual y se encuentra 23.5% por debajo de los niveles de producción de hace dos años. Todos los segmentos del sector están experimentando descensos, incluyendo la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado, que también ha registrado un descenso destacado del 17.6% interanual en noviembre. Estos datos reflejan una tendencia preocupante que pone en tela de juicio el modelo de protección histórica en el cual se ha sustentado la industria.
Capacidad ociosa y empleo en caída
La utilización de la capacidad instalada en la industria textil se encuentra en cifras alarmantes. En noviembre, se reportó que el sector operaba con apenas 29.2% de su capacidad, lo que significa que siete de cada diez máquinas permanecen inactivas. Esta cifra representa el nivel más bajo en la historia de la industria argentina.
A lo largo de todo el año, el promedio de utilización de la capacidad instalada se ha mantenido en solo 40.6%, mostrando una caída continua durante dos años. Comparando con el promedio del sector industrial, que se sitúa en 57.7%, la industria textil se encuentra casi 30 puntos por debajo, evidenciando el impacto negativo sobre el empleo.
Desde diciembre de 2023, el empleo en el sector textil ha decrecido en un 15%, lo que equivale a la pérdida de aproximadamente 18,180 puestos de trabajo. Esta es la mayor contracción porcentual entre todos los sectores productivos, incluso más que el sector de la construcción. A octubre de 2025, la industria contaba con apenas 102,700 empleos formales, consolidando una tendencia de declive que complica aún más la situación económica de muchas familias.
El debate en torno a la protección del sector
En un reciente diálogo con los medios, el Ministro de Economía, Luis Caputo, abordó las preocupaciones del sector sobre las dificultades que enfrenta. Sostuvo que, a pesar de los años de protección que ha tenido la industria, los costos de la vestimenta en Argentina son significativamente más altos que en otros países, perjudicando a los consumidores en un contexto donde el poder adquisitivo es cada vez más limitado.
Caputo enfatizó que 50,000 familias dependen del sector textil, pero al mismo tiempo, existe un número mucho mayor de 47 millones de argentinos que enferman de los altos precios de la ropa, lo que evidencia la desconexión entre los intereses de una pequeña parte del sector y el bienestar general de la población. “No me parece justo que lo que no se paga de más en indumentaria se destine a otras industrias que también deben competir”, señaló el Ministro, sugiriendo que es necesario un cambio en el enfoque estratégico del sector.
Impacto en la economía general
A pesar de la crisis, el consumo en otras áreas parece estar creciendo. En 2025, las ventas reales de prendas, calzado y textiles en supermercados aumentaron un 23.7%, aunque gran parte de esta demanda fue satisfecha mediante importaciones. Sin embargo, los centros comerciales enfrentan un estancamiento en sus ventas, generando muchas transacciones con rentabilidad negativa, es decir, a precios por debajo de sus costos de producción.
Este fenómeno pone de relieve un patrón preocupante: aunque el consumo no ha disminuido, la producción local de indumentaria se está viendo cada vez más desplazada. Se espera que este contexto continúe alimentando el debate sobre el futuro de la industria textil y la necesidad de adaptarse a un mercado más abierto y competitivo.
El futuro incierto del sector текстil
La industria textil en Argentina enfrenta un encrucijada crítica. La combinación de una capacidad ociosa récord, el desplome en el empleo y la creciente competencia internacional amenazan su viabilidad. Este escenario no solo impacta a los trabajadores del sector, sino que también afecta a los consumidores que enfrentan precios elevados y productos importados.
Con una necesidad urgente de reestructurar su modelo de negocio, el sector debe considerar la importancia de elevar estándares de competitividad y eficiencia. Si bien el camino hacia la recuperación puede parecer empinado, los cambios en las políticas y estrategias de producción podrían marcar la diferencia en una industria que ha sido sustentada por décadas de protección estatal. El sector debe encontrar su lugar en un entorno que, cada vez más, está marcado por la globalización y el acceso a productos internacionales.
Los desafíos que enfrenta la industria textil son numerosos, pero también se presentan oportunidades para reinventarse y adaptarse a las nuevas realidades del mercado. La búsqueda de soluciones innovadoras será crucial para asegurar un futuro viable y sostenible en esta próspera, aunque actualmente en crisis, industria.