Pulsa "Enter" para saltar al contenido

El sueño de la casa propia – Vuelven “los Hipotecarios”

Los préstamos hipotecarios están de vuelta.

La duda a resolver es si vale la pena afrontar un costo mayor, que impone la tasa fija, en tres años en los que la inflación puede ser menor o algo más parecida a la del resto de los países de la región. Y otro: si es altamente probable que en los próximos 20-30 años la suba de precios supere ampliamente al salario y se vuelva interminable la cancelación de un préstamo UVA.

¿La tasa fija es alta o baja?

Los grandes bancos y consultoras, que encuesta todos los meses el BCRA, esperan que la inflación se desacelere de 40% en 2016 a 21% en 2017 y 15% en 2018. En este proceso, quien haya decidido en estos días endeudarse a una tasa fija del 14% o del 21%, para los próximos tres o diez años, sólo podría “licuar” la cuota en los años en que la suba de precios supere ese costo. A partir de entonces, la cuota empezará a evolucionar; en el mejor de los casos, con el salario como tope.

Baja cuota inicial: UVA es la mitad que la fija

El tomador de un crédito UVA paga una cuota inicial que, según el banco y el plazo, se ubica entre los $4.500 y $8.000 mensuales por cada millón de pesos de financiación (55.000 UVA). Esto equivale a 247 o 428 “UVA”, respectivamente. Quien, en cambio, haya optado por un crédito a tasa fija deberá afrontar un pago mensual que se ubica entre $ 12.500 (14% anual) y $ 18.000 (21%) al mes. Y que es 45% o 90% más alto que el de la cuota UVA en los primeros tres años.

El mayor de los temores: se “indexa” el capital

En un crédito UVA, el valor de cada cuota y del capital se actualizan con la inflación. El tomador de crédito debe tener en cuenta que en algunos años su salario podría subir menos que la inflación. En este caso, habrá dos efectos. El primero de ellos: su cuota (que se mide en “UVA”) se actualizará con los nuevos precios y empezará a representar una mayor parte de sus ingresos mensuales. El segundo efecto: el capital adeudado también se ajustará y exigirá ser cancelado con una mayor cantidad de salarios que en el momento inicial. Para estos casos, en los que la inflación supere en más de 10 puntos al salario, los créditos UVA incluyen una cláusula que obliga al banco (si el cliente lo pide) a extender el plazo para volver a financiar hasta el 25% del monto del préstamo. Cuando, en cambio, el salario vaya a la par de la inflación, la cuota y el capital mantendrán siempre la misma proporción con el sueldo a lo largo de toda la vida del crédito.

Mayor facilidad para acceder

Contar en los inicios con una baja cuota mensual permite al cliente acceder a un crédito más alto, con menores ingresos. Esto porque, por regulación oficial, el pago mensual de un crédito no puede superar 25% del salario. Por esto, los ingresos requeridos para tomar un millón de pesos puedan ser hoy de apenas $ 24.122 al mes (Banco Provincia) si el préstamos es UVA o mayor a los $41.500 si es una línea a tasa fija.

El que toma “UVA”, ahorra 10% en tres años

El pago de una cuota mensual más baja concede al tomador de crédito UVA quedarse con la diferencia de lo que pagaría en una financiación a tasa fija. Por ejemplo, quien hoy abona $ 6.500 mensuales por un crédito de estos, ahorra inicialmente hasta 50% ó 66% de lo que desembolsaría por una línea a tasa fija, en la que la cuota puede ubicarse entre $12.500 y $18.000 mensuales. El beneficio se achica mes a mes, a medida que la inflación encarece la cuota del préstamo UVA. Pero, en tres años, el ahorro acumulado ya se habrá acercado a $95.000 reales (a precios de hoy). Esto es una décima parte del total del préstamo. Y es un salvavidas para quien quiera estar a salvo de un eventual salto en los precios.

 

Fuente: Ambito Financiero

Sé el Primero en Comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *