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Sancor y su temor a ser la próxima Vicentin

Luego de que el Estado decidiera intervenir la empresa Vicentin, una de las empresas con mayor presencia en la exportación agroindustrial y en otras actividades productivas, como la ganadería, la industria frigorífica, y la vitivinicultura, por mencionar algunas.

El sector rural ahora mira a otra empresa tradicional del sector que también pasa por graves problemas financieros, y como era de esperar la pregunta no tardó mucho en llegar ¿será la Cooperativa Láctea Sancor la próxima expropiada por el Gobierno?  Entre los casos de la Sancor y Vicentin hay un eslabón que encadena ambas crisis. En 2016, como parte de su plan de expansión hacia nuevos rubros, la compañía agroexportadora de la localidad de Avellaneda formó la sociedad Alimentos Refrigerados SA (ARSA) y le compró a la Cooperativa el negocio de yogures, postres y flanes por USD 100 millones.

Pero la crisis de Sancor tuvo un capítulo muy recordado en 2007, cuando no había podido renegociar ni pesificar su deuda en dólares asumida en tiempos de la Convertibilidad. Las noticias de una quiebra eran moneda frecuente y una empresa de George Soros, Adecoagro, había hecho una oferta muy tentadora para quedarse con Sancor, que por entonces era líder cómoda en el ranking de las empresas lácteas. Cuando ese negocio estaba a punto de concretarse, el ex presidente Néstor Kirchner recurrió a su socio político, el ex presidente venezolano Hugo Chávez, quien ofreció a Sancor un importante préstamo de 70 millones de dólares, que la empresa cobró de inmediato y fue saldando con envíos de leche en polvo hacia Venezuela en un largo plazo de pago.

En la actualidad Sancor está procesando unos 600 mil litros de leche por mes, y cuenta con una capacidad de 4 millones de litros. Además, los productores comentaron que hay una gran parte de la infraestructura que se encuentra obsoleta.

Más allá de las explicaciones que se puedan encontrar para la decadencia de ambas empresas, hay ciertas similitudes que vale la pena remarcar para entender las consecuencias que dichos casos tienen en el interior productivo.

Tanto Sancor como Vicentin se nutren de la materia prima que se produce en los campos de Santa Fe y de todo el país. Miles de tambos se ven afectados cuando la usina a la que le entregan la leche deja de tener capacidad de pago. Y lo mismo sucede con los productores de granos que proveen a las plantas de Vicentin. Por eso, en cuanto tambalea una industria y se pone en duda esa capacidad de pago, la provisión de materia prima se ve afectada, se corta el círculo vicioso que permitiría, con algo de suerte y paciencia, salir de las crisis.

Pero ante la pregunta sobre si Sancor podría seguir los pasos de Vicentin, el presidente del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes), expresó “Estamos trabajando para dar vuelta lo de Sancor, y que vuelva a ser lo que era, y estamos muy cerca de la solución. Hay una luz al final del túnel”. Lo que no hizo más que dar a pensar que esa posible solución de la que habló el tío del jefe de Gabinete, podría ser claramente una intervención estatal.

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