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La importancia del trabajo en equipo.

En la actualidad se está  difundiendo el concepto  de trabajo en equipo en la mayoría de las organizaciones. Cotidianamente aparecen nuevos libros, artículos y seminarios sobre formación de equipos de trabajo y técnicas de toma de decisiones grupales. Paradójicamente, esto no suele contribuir a satisfacer las necesidades de las empresas, sino a aumentar el nivel de confusión y la falta de resultados prácticos.

De hecho, obtener resultados positivos del esfuerzo de equipo no es una utopía, sino una exigencia del entorno altamente competitivo que nos ofrece la sociedad actual. La complejidad hace que las decisiones necesiten el aporte de diferentes especialistas.

Por otra parte, la implementación de cualquier proceso de cambio organizacional tiene escasas posibilidades de éxito si no se encara a través de un proceso sistemático y organizado de trabajo en equipo. Sin embargo, la realidad nos muestra que, salvo en Japón, los problemas para obtener buenos resultados con el trabajo en equipo suelen ser notables.

La mayoría de los obstáculos giran alrededor de la dificultad para resolver los problemas cara a cara. El gerente de nuestro tiempo necesita desarrollar una habilidad por sobre todas las demás: la habilidad de manejar gente.

La armonía musical no implica que todo el mundo toque la misma nota, sino que las diferentes notas se combinen para lograr el sonido correcto. Esto sugiere que los músicos deberán entender lo que están haciendo los otros integrantes del equipo, y las contribuciones que individual y colectivamente están realizando al esfuerzo conjunto. También será útil tener un director (quien personalmente no toca ningún instrumento) o un líder (quien toca y dirige).

El gerente puede adoptar cualquiera de los dos roles. Si participa como líder, debe lograr que el grupo aprenda a analizar las opiniones suyas con tanta libertad como analizaría las opiniones de sus colegas; y hasta puede pretender que el grupo resuelva por sí mismo los problemas y que esté preparado para sostener sus conclusiones. En otros casos, querrá mantener las conclusiones del grupo dentro de límites definidos, o bien  puede querer reservarse el derecho de aceptar o rechazar sus conclusiones. En todos los casos, el grupo necesita saber cuál es su posición al respecto, aunque pueda resultar evidente por su comportamiento habitual.

Incluso la posición más común (reservarse el derecho a la última palabra) exige que al grupo se le permita funcionar libremente, y que el gerente tenga muy en cuenta sus conclusiones,  las que solamente se deberán rechazar en casos extremos.

Dice Peter Senge: “El aprendizaje en equipo es el proceso de alinearse y desarrollar la capacidad de un equipo para crear los resultados que sus miembros realmente desean”.

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