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Como la Fórmula 1 arruinó su salud, dejando los cigarrillos

A mediados de los noventa, los patrocinios de tabaco se habían convertido en sinónimo de Fórmula 1. De los diez conductores mejor clasificados del torneo en 1995, nueve competían con logos de marcas de cigarrillos en sus monoplazas. Y en sus monos. Es posible que incluso su ropa interior estuviese marcada con los colores corporativos de Marlboro, Rothmans y compañía. Dos décadas más tarde, todas las compañías de cigarrillos se han marchado, forzadas a abandonar por la prohibición de promocionarse en toda Europa.

A la distancia no se puede discutir es que las compañías tabacaleras solucionaron el mayor problema de la Fórmula 1: pagar para que corrieran los conductores más talentosos. Y cuando se fueron, ese vacío jamás se rellenó. Se llevaron los cigarrillos del motor sin siquiera pensar en dejar al menos uno de esos electrónicos (aunque NiQuitin patrocinó brevemente al equipo Williams).

La F1 es una competición absurdamente cara: requiere diseñar coches nuevos que sean obras maestras año tras año y llevarlos de viaje alrededor del planeta en una carrera armamentística sin igual cuyo objetivo es convertirse en campeones del mundo. Y repetir de forma ininterrumpida. Está claro que esto no es barato.

Las tabacaleras ayudaron a que esto ocurriera. Metieron millones de dólares en el deporte a cambio de que los equipos simplemente añadieran algunas pegatinas a sus coches e invitaran a sus ejecutivos al paddock de vez en cuando. Eso permitía que las escuderías ficharan a cualquier conductor que quisieran —lo cual inevitablemente significaba buscar al tipo más rápido que hubiera.

Lo único que les importaba a las tabacaleras era ganar. No les importaba qué conductor hubiese en el podio mientras vistiera sus colores de los pies a la cabeza. Y tenían dinero a montones para invertirlo en este tipo de patrocinios. A mitad de los 90, Marlboro patrocinaba a dos de los mayores equipos de la Fórmula 1, Ferrari y McLaren. Un ejemplo fácil de cómo la marcha del tabaco ha afectado la F1 es el antiguo equipo Jordan, que tenía un acuerdo de patrocinio a largo plazo con Benson & Hedges. A pesar de que Jordan fuera un equipo de media tabla, el dinero de B&H les permitía pagar por cualquier piloto que quisieran. Así que ficharon a pilotos rápidos y reputados como Damon Hill, Heinz-Harald Frentzen y Giancarlo Fisichella y les pagaron para que conducieran sus coches. Y, a pesar de que Jordan jamás llegase a ser una escudería puntera, los tres conductores ganaron carreras en sus coches amarillos. Eso mantuvo sana la parrilla de la F1, incluso si el dinero tenía un origen dudoso.

Es por eso que hoy en día la Fórmula1 ha dañado su prestigio debido a que ha tenido que recurrir a los llamados “pilotos de pago”, que si bien siempre existieron, actualmente han llegado a ocupar hasta la mitad de la parrilla, lo que daña las cifras de audiencia y por ende los nuevos patrocinadores pagan menos dinero a sus equipos.

No obstante, el gran problema en las arcas de los equipos de F1 se encuentra en la incapacidad de poder suplir a las tabacaleras como sponsors, ya que ninguna gran empresa ha llegado. Sin ir mas lejos los autos de ahora pueden tener pegatinas de muchos pequeños patrocinadores, o como por ejemplo le sucede a McLaren, una de las escuderías emblemas de dicho deporte y practicamente sus vehículos se ven sin publicidades.


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