Argentina ha marcado un hito en el desarrollo de su sistema de garantías, logrando un notable incremento del 122% en el saldo de estas garantías durante 2024. Este crecimiento se produce en un contexto regional de ajuste moderado, post-expansión provocada por las medidas de emergencia implementadas durante la pandemia. La información proviene del informe del Observatorio Estadístico de los Sistemas de Garantía en Iberoamérica, presentado en Bariloche durante el XXVIII Foro Iberoamericano de Garantías y Financiamiento.
A nivel de toda América Latina, las garantías vivas alcanzaron un total de 43.543 millones de dólares en 2024, lo cual representa una caída del 8% en relación al año anterior. Por su parte, el crédito movilizado llegó a un total de 50.978 millones de dólares, reflejando una preocupación en el panorama crediticio de la región.
En contraposición a esta tendencia negativa, Argentina se destaca con un aumento sin precedentes en el saldo de garantías, posicionándose como uno de los países más dinámicos en este ámbito, junto a Costa Rica y España. Luz Stella Lozano, secretaria General del REGAR, enfatizó que esta evolución debe atribuirse al fortalecimiento de los fondos de garantía locales y a un creciente compromiso institucional hacia la mejora del acceso al financiamiento.
“Hoy ya no podemos hablar de financiamiento sin garantías. Son el termómetro de los mercados y reflejan la solidez del apoyo a las pymes”, destacó Lozano en su exposición.
El rol de los sistemas de garantías
Los sistemas de garantías son instrumentos financieros esenciales que facilitan a las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) el acceso al crédito a través de avales y reafianzamientos. Estos mecanismos ayudan a mitigar el riesgo que enfrentan las instituciones financieras, permitiendo así que las empresas obtengan financiamiento en condiciones más favorables.
Particularmente en Argentina, el sistema de garantías, que incluye sociedades de garantía recíproca (SGR) y fondos provinciales, ha funcionado como un instrumento anticíclico. Durante la crisis sanitaria, se convirtió en un pilar que sostuvo la liquidez de miles de pymes, y ahora está impulsando la recuperación económica al facilitar el acceso al crédito productivo.
Según Lozano, a nivel global, los sistemas de garantías están ganando relevancia en los mercados financieros. De hecho, cinco países concentran el 84% del saldo de garantías vivas:
- España: 19.205 millones de dólares (26,3% del total)
- Brasil: 10.985 millones de dólares (15,1%)
- México: 10.571 millones de dólares (14,5%)
- Portugal: 10.180 millones de dólares (14%)
- Colombia: 10.045 millones de dólares (13,8%)
Por su parte, Argentina aún se encuentra rezagada, con apenas el 3,2% del mercado de garantías y un saldo de 2.310 millones de dólares. Sin embargo, es importante subrayar que este crecimiento ha sido reciente y significativo, lo que podría indicar un potencial por desarrollar.
El impacto directo de este sistema ha sido positivo, permitiendo que millones de pymes accedan a financiamiento en condiciones más competitivas. Aunque se observa un leve descenso en el número de empresas beneficiadas, el incremento en el saldo de garantías y el crédito movilizado sugiere un aumento en los volúmenes promedio por operación, lo que se traduce en proyectos de mayor envergadura.
Mirando hacia el futuro, Lozano anticipó que 2025 podría representar un año de meseta para el sistema, con una expectativa de crecimiento más moderada debido a la volatilidad económica global. A pesar de esto, resaltó la necesidad de seguir innovando en productos de garantía, especialmente para sectores estratégicos que pueden beneficiarse de un mejor acceso a financiamiento.
En resumen, el caso argentino ilustra cómo un sistema de garantías sólido puede ser crucial para aumentar el acceso al crédito de las pymes, fomentar la inclusión financiera y robustezer el tejido productivo en períodos de incertidumbre económica.