El delito del abigeato ha cobrado una relevancia alarmante en la región de Corrientes, afectando principalmente a los ganaderos de los departamentos fronterizos con Brasil. En esta área, se ha denunciado la presencia de mafias organizadas que han logrado generar un clima de inseguridad y desconfianza en el sector, haciendo que muchas tierras, que antes eran productivas, se hayan convertido en terrenos abandonados o dedicados a otros usos, como la forestación. Según estimaciones recientes, unas 60.000 hectáreas que históricamente se destinaron a la ganadería han dejado de producir a causa de esta problemática creciente.
Reunión de autoridades para combatir el abigeato
La situación ha llevado a que diversos organismos se unan en un esfuerzo conjunto. La semana pasada, en la localidad de Santa Tomé, se llevó a cabo una reunión entre representantes de la Policía provincial, la Prefectura Naval Argentina y la Brigada Militar de Río Grande do Sul. El objetivo principal de este encuentro fue fortalecer el trabajo conjunto para hacer frente a los robos de ganado, que afectan especialmente a los productores en zonas como Santo Tomé y Alvear.
Desde la Policía Rural e Islas y Ambiente Rural (PRIAR), se subrayó la importancia de analizar los casos de abigeato que han ocurrido a lo largo de la costa del río Uruguay, haciendo hincapié en aquellos que podrían involucrar a delincuentes provenientes de Brasil. Este enfoque de colaboración es crucial para enfrentar un fenómeno que se ha intensificado en los últimos años.
La percepción de los ganaderos
Productores consultados acerca de la situación indicaron que la frontera es un área de alto riesgo para el abigeato, con robos recurrentes en los departamentos mencionados. Carlos Roldán, presidente de la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes (ASRC), manifestó que los problemas en la frontera son “muy graves” y que no solo se debe mirar hacia el país vecino. Según Roldán, hay bandas organizadas en ambos lados de la frontera que operan con una logística bien estructurada.
“La vaca no es el interés; lo que buscan es desplazar a los productores para quedarse con tierras que luego se utilizan para otros fines delictivos”, explicó Roldán. Este fenómeno no solo está afectando la actividad ganadera, sino que también está transformando el paisaje productivo de la región.
Impacto del abigeato en las tierras productivas
Gracias a esta situación, varias áreas que fueron históricamente ganaderas están viendo cambios significativos. Roldán mencionó que, por ejemplo, en la ruta 36 de Alvear, se han registrado 20 kilómetros donde casi no quedan vacas, ya que muchos productores han abandonado la actividad debido a la inseguridad provocada por el abigeato.
“En total, estamos hablando de más de 60.000 hectáreas que hoy no están dedicadas a la ganadería o que se han reconvertido en tierras forestales”, afirmó. Este cambio no solo implica una pérdida económica, sino también una transformación de la identidad rural de la región.
Operaciones de mafias organizadas
Marco Grisetti, presidente de la Sociedad Rural de Santo Tomé, afirmó que las mafias que operan en la zona están mucho más organizadas que las propias fuerzas de seguridad. “Estas organizaciones cuentan con logística e inteligencia”, detalló Grisetti, describiendo un entramado que involucra desde entrenadores de hacienda hasta empresas de transporte y locales de faena clandestina.
Los robos se presentan generalmente en grandes volúmenes, con varios animales sustraídos a la vez. “Creemos que muchos de estos delitos son perpetrados por delincuentes brasileños; sin embargo, existe una conexión con mafias locales que, en ocasiones, realizan grandes operaciones”, enfatizó Grisetti.
La necesidad de una respuesta eficaz
Frente a esta problemática, los productores han expresado la necesidad de que las fuerzas de seguridad obtengan más recursos y trabajen en colaboración con las autoridades locales. “Faltan vehículos, tecnología y, sobre todo, un trabajo de inteligencia que permita identificar y desmantelar estas redes”, argumentó Grisetti. Además, sugirió que la colaboración con los municipios es esencial para cortar el problema desde sus raíces, comenzando por erradicar los puntos de venta y faena clandestina.
Otros productores, como Álvaro Pellegrini, integrante del Foro de Seguridad Rural Argentino, también han señalado que el levantamiento de puestos de vigilancia, como el de la Prefectura en el Paraje Cuay Grande, ha resultado en un aumento significativo de los robos. Pellegrini subrayó que, incluso con operativos de seguridad, si no hay un compromiso constante en la vigilancia, la situación nunca cambiará.
En conclusión, la problemática del abigeato en Corrientes ha generado un impacto considerable en la actividad ganadera de la región. La colaboración entre las fuerzas de seguridad y los productores es crucial para mitigar este fenómeno, que afecta tanto a la economía local como a la seguridad rural. La situación requiere atención inmediata y soluciones integrales que promuevan un entorno más seguro para los ganaderos y la comunidad en general.