Inicio EconomíaHemorragia laboral: Por qué el modelo Milei no genera empleo y muestra los peores números desde los ’90

Hemorragia laboral: Por qué el modelo Milei no genera empleo y muestra los peores números desde los ’90

por Economía Simple

La situación laboral en Argentina se enfrenta a un desafío crítico, especialmente contrapuesto a las expectativas del actual modelo económico liderado por Javier Milei. Si bien una política económica efectiva puede ordenar variables y corregir desequilibrios, su éxito final se mide por su capacidad para fomentar empleo formal y sostenible. Sin embargo, informes recientes revelan que el panorama laboral es más sombrío de lo esperado, generando inquietudes sobre el futuro de muchos ciudadanos.

Destrucción de empleos: una crisis inminente

Según el último informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, se estima que entre diciembre de 2023 y mayo de 2026 se han perdido alrededor de 230.000 puestos de trabajo en el sector privado registrado, así como otros 90.000 empleos en el sector público. En medio de esta crisis, se observa que aproximadamente 150.000 personas han optado por incorporarse al régimen de monotributo, lo que pone de manifiesto un cambio significativo hacia la informalidad laboral.

El resultado de esta tendencia es alarmante: se ha producido una pérdida neta de aproximadamente 170.000 empleos en un período de solo dos años y medio. Este dato subraya una tendencia preocupante que, de acuerdo con el informe del Banco Provincia, muestra que el período 2024-2026 presenta los peores números del mercado laboral en las últimas dos décadas.

Un panorama complicado para el gobierno

El gobierno de Milei enfrenta críticas, ya que algunos analistas sugieren que los problemas laborales actuales no son simplemente la continuación de una tendencia previa, como él ha argumentado. En cambio, los números indican que la destrucción de empleo que se ha visto en este período es una «novedad» en comparación con lo que ocurrió en los años anteriores, incluso en momentos complicados como los del auge de la pandemia.

Estos datos contrastan notablemente con las cifras de años anteriores, donde incluso durante los años 2020 y 2021, a pesar de las restricciones sanitarias, se lograron crear 230.000 puestos de trabajo. En el año 2022 y hasta 2023, se sumaron aproximadamente 750.000 empleos, de los cuales 350.000 eran asalariados privados registrados.

El dilema del crecimiento sin empleo

Uno de los principales debates sobre la actualidad económica del país consiste en la tensión entre la recuperación económica y la falta de creación de puestos de trabajo. El contraste entre los indicadores financieros y la realidad laboral es evidente: el crecimiento puede ser palpable en ciertos sectores, pero no se traduce en una mejora significativa de la calidad de vida de la población.

El Banco Provincia ha resaltado que el deterioro del empleo actual es «el mayor para un gobierno desde la salida de la Convertibilidad», un hecho que debería conmover al entorno político y social. Las cifras muestran que, hasta ahora, la economía no ha logrado convertir el crecimiento en una expansión notable del empleo formal, un fenómeno que plantea preocupaciones sobre la capacidad del gobierno para abordar esta problemática.

Impacto sectorial: la industria y la construcción

Las pérdidas de empleo no se restringen a un solo sector; de los 14 sectores analizados, 11 reportaron una disminución en su plantilla de trabajadores entre diciembre de 2023 y mayo de 2026. Entre ellos, la industria manufacturera se destaca por perder 84.000 puestos de trabajo, mientras que la construcción sufrió una caída del 11,5%, equivalente a cerca de 49.000 empleos. Otros sectores como transporte, comercio y servicios también experimentaron retrocesos significativos.

En contraposición, el sector agropecuario ha tenido un leve crecimiento del 2,8%, manteniéndose como un refugio durante este período de crisis laboral.

La paradoja del crecimiento en la minería

Un hecho intrigante que se ha observado es que, a pesar de que el sector de minería y canteras ha crecido en su nivel de actividad en alrededor del 25%, ha perdido cerca de 8.000 puestos de trabajo desde diciembre de 2023, lo que representa una baja del 8,7%. Este fenómeno se puede atribuir, en parte, al avance de técnicas de extracción que requieren menos mano de obra, reflejando una preocupante tendencia hacia un crecimiento que no asegura estabilidad laboral.

Desigualdad salarial: un efecto secundario devastador

La pérdida de empleo se ve eclipsada por otro problema crítico: el poder adquisitivo. Según los informes, en junio de 2026, el salario formal real se encontraba 9.1% por debajo del promedio de 2023. Este descenso es aún más drástico en el sector público, donde se observa una caída acumulada del 19%, y 4.6% en términos reales para los salarios privados registrados.

La erosión del ingreso afecta desproporcionadamente a los trabajadores de menores salarios, donde 18 de 27 convenios colectivos analizados mostraron pérdidas de poder adquisitivo. Según las encuestas, dos de cada tres argentinos manifiestan que sus ingresos no les permiten llegar a fin de mes, exacerbando la crisis económica que atraviesan muchos hogares.

El círculo vicioso del consumo y la deuda

La debilidad del mercado laboral está impactando negativamente en el consumo interno. La reducción de trabajadores y salarios reales más bajos crean un entorno en el que los consumidores enfrentan dificultades para mantener su nivel de gasto. Según el Banco Provincia, los hogares de menores ingresos destinan una mayor proporción de sus ingresos al gasto cotidiano, lo que intensifica el impacto del deterioro salarial.

Además, el crédito a las familias se ha reducido en más del 5% durante 2026, mientras que la morosidad ha alcanzado cifras récord. La combinación de condiciones laborales adversas y un deterioro en el poder adquisitivo está creando un escenario donde queda difícil prever un periodo de recuperación para el consumo interno.

El análisis de la situación laboral en Argentina revela un horizonte incierto. La combinación de pérdidas significativas de empleo y una caída de los ingresos pone en entredicho el modelo económico actual y su capacidad para generar bienestar en la población. La pregunta que queda en el aire es si el gobierno de Milei podrá revertir esta tendencia y poner a la economía en una dirección más favorable, donde la creación de empleo sea finalmente una realidad tangible para los ciudadanos.

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