La morosidad de las familias en Argentina ha alcanzado un alarmante 15,4%, un dato que involucra no solo a los bancos, sino también a fintechs, cooperativas, tarjetas de consumo y otros organismos financieros. Lo que realmente preocupa es la cifra que refleja una mayor dificultad para los jóvenes: un 39% de los jóvenes entre 18 y 30 años se encuentran en esta situación, según un estudio realizado por la consultora Analytica. Este fenómeno, dicen los expertos, es un claro indicio de un deterioro en las oportunidades laborales que enfrentan los jóvenes.
Un panorama desalentador para el empleo juvenil
El informe de Analytica vincula directamente la situación crediticia de los jóvenes con su condición laboral. Según señalan, la tasa de desocupación en este grupo demográfico aumentó de manera notable en 2025. Las jóvenes de entre 14 y 29 años vieron un incremento en la desocupación del 13,8% en el cuarto trimestre de 2024 al 16,8% en el mismo período de 2025. En el caso de los hombres, el aumento fue del 12,5% al 16,2%, lo que revela una tendencia preocupante.
Impacto en el historial crediticio
Analytica destaca que la combinación de dificultades laborales y un histórico crediticio deteriorado podría limitar el acceso a financiamiento formal para los jóvenes durante un período prolongado. Esta situación no es trivial; afecta su capacidad de adquirir bienes y servicios, lo que, a su vez, repercute en su calidad de vida.
Morosidad en el contexto del monotributo
Por otro lado, el estudio revela que la morosidad también varía dependiendo de la categoría de ingresos dentro del sistema de monotributo. Aquellos que se sitúan en las categorías más bajas enfrentan una carga de deuda significativamente mayor. A continuación se presentan los datos más relevantes:
- Categoría A: 14% de irregularidad con un 17,9% en mora tardía.
- Categoría K: 7,5% y 8,5%, respectivamente.
Diversidad demográfica y su impacto
El informe también resalta cómo la morosidad presenta diferencias significativas incluso dentro de las mismas provincias. Por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires, el porcentaje de deudores morosos es del 27,7%. Sin embargo, al separar los datos entre los municipios del conurbano y el resto de la provincia, se encuentran tasas del 30,3% y 23,1%, respectivamente.
Variaciones regionales en la morosidad
Además, el informe clarifica que en las provincias del norte del país, como La Rioja y Catamarca, la cantidad de deudores es notablemente alta, con cifras de 35,3% y 34,8%. San Juan se posiciona como la provincia con la tasa más elevada, alcanzando un 36%. Por el contrario, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires presenta un ratio de 16,1%, con La Pampa y Neuquén siguiendo con 19,5% y 23,6%, respectivamente.
Detección de grupos vulnerables
Según el informe, de los 19,8 millones de deudores en el país, 5,3 millones están en mora tardía, que equivale al 26,9% de la población de deudores. En el caso de aquellos que tienen deudas únicamente con entidades bancarias, el 19,2% presenta morosidad, mientras que este porcentaje asciende al 28,9% entre quienes tienen deudas con fintechs.
Estos datos no solo revelan una tendencia preocupante, sino que también subrayan la necesidad de la implementación de políticas que aborden tanto el desempleo juvenil como la accesibilidad a financiamiento. Una alerta que no puede ser ignorada en un contexto económico ya frágil y en transformación.
Enfrentando el desafío de la morosidad
Es fundamental que tanto el gobierno como las instituciones financieras trabajen de manera conjunta para abordar esta problemática. La creación de programas que promuevan la educación financiera y el acceso a oportunidades laborales podría marcar la diferencia en la capacidad de los jóvenes para manejar sus deudas y mejorar su inserción en el mercado laboral.
El futuro de una generación no debería verse condicionado por un historial crediticio desfavorable y la falta de oportunidades laborales. Sin duda, una respuesta adecuada desde el estado y la sociedad es indispensable para revertir las dinámicas actuales y garantizar un futuro más prometedor para los jóvenes de Argentina.