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El monto de cheques rechazados no cobrados llega a $57.600 M en 2018.

La economía de Argentina intenta dejar atrás una penosa enfermedad con un remedio casi igual de duro, con altísimas tasas de interés para controlar la inestabilidad cambiaria. Sin dudas, un objetivo necesario que, entre otros efectos secundarios, genera problemas en la cadena de pagos: el monto de cheques rechazados y finalmente no cobrados ya es de $57.600 millones en lo que va del 2018, según la Fundación Mediterránea.

En los primeros nueve meses, los montos rechazados representaron el 5% del total de cheques compensado –es decir, todo lo que se pagó vía cheques que entra a cámara compensadora– . El valor es el máximo para la serie desde el 2000 y más del doble del 2,4% verificado en idéntico lapso de 2017, al mismo tiempo que el cociente de cheques rechazados no cobrados–compensados es de más de 1,81%, según datos del instituto con sede en Córdoba.

Joaquín Berro Madero (Fundación Mediterránea) señaló, que el aumento de los cheques rechazados y la disminución de los cheques compensados son dos indicadores del deterioro de la cadena de pagos. “Las dos causas de esto son un mayor nivel de informalidad, con pagos en cash y la caída de la actividad, pero es difícil saber cuánto responde a cada factor, aunque es obvio que están sucediendo las dos cosas en conjunto”, dice.

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